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La música estimula el lenguaje en los niños

Cuando los niños están adquiriendo los elementos de lenguaje y desarrollando sus habilidades de comunicación, la música puede ser una poderosa herramienta que los motiva a mejorar su vocabulario y aprender  a usar estructuras nuevas.

Sobre todo si estás promoviendo la adquisición de un segundo idioma, aprovecha la ayuda de la música para que tus hijos disfruten más el proceso y se queden con patrones auténticos grabados en su memoria.

La música apoya el lenguaje por las siguientes razones:

1. Tiene ritmo.

Cada idioma tiene sus propios ritmos y cadencias. Las sílabas acentuadas se marcan en las canciones de forma natural.

El ritmo es pegajoso, y es mucho más factible que tu hijo aprenda a hablar con la entonación y el énfasis correctos si agarra el hábito de las canciones.

Si escoges música para practicar el ritmo de un idioma, asegúrate que tenga buenos ejemplos de la forma correcta de acentuar palabras y frases,y que tenga un buen ritmo reconocible.

2.  Es sonido auténtico. 

¿Cómo suena el idioma?Las canciones (sobre todo las tradicionales) reproducen el lenguaje auténtico.

La pronunciación correcta y la entonación se pueden disfrutar a través de canciones como “El comal le dijo a la olla” del compositor mexicano Gabilondo Soler.Cuando el comal y la olla se pelean, se puede apreciar cómo suena una discusión en español.

También las canciones proporcionan ejemplos de usos onomatopéyicos del lenguaje auténtico.Por ejemplo “El pollito Pío” reproduce los sonidos que hacen los animales en español.

3.  Es repetitiva.

Las canciones suelen repetir el coro, dando a los niños una buena oportunidad para aprender frases y dichos.  Este ejercicio les agiliza la lengua para que aprendan a hablar con más fluidez.

Cuando se está desarrollando el lenguaje, la repetición ayuda a fijar patrones de ritmo y entonación en el cerebro. Por eso los arrullos son tan efectivos con los niños más chiquitos.

4.  Sigue una secuencia. 

Uno de los retos del aprendizaje de lenguaje es secuenciar objetos, personas y eventos, porque el niño tiene que tener conciencia de lo que viene atrás para vincular lo nuevo.

Las canciones “acumulativas”, que se repiten y van agregando un elemento nuevo cada vez, son buenas para practicar las secuencias y también para ejercitar la memoria mientras que los niños van hilando los elementos por la relación lógica entre sí.

5.  Cuenta una historia. 

Escuchar cuentos enriquece infinitamente el lenguaje en los niños, ya que les ayuda a imaginar escenarios ajenos y a conocer personajes interesantes, cada uno con su problemática.

Los niños que escuchan las historias que cuentan sus papás adquieren más vocabulario más pronto, y las historias les ayudan a internalizar valores y lecciones de diferentes culturas.

Las historias cantadas tienen aun más poder, ya que siguen con la tradición oral, que hace del cuento una fórmula de palabras y sonidos que se queda para siempre en la memoria y en el corazón.

6.  Estimula la imaginación.

La música nos llega al corazón sin el intermediario de la razón ni la realidad.Muchas canciones infantiles se basan en la fantasía y en la combinación insólita de elementos que no se ven juntos en el mundo real.

Entender lo insólito y lo ridículo es desarrollar el lenguaje en un nivel bastante sofisticado aunque se encuentran canciones así para los niños muy chiquitos, basados en la combinación de sonidos más que en la unión de ideas.

Los niños están llegando al dominio de un lenguaje más abstracto y maduro cuando pueden disfrutar las imágenes fantasiosas y lo imposible.

7.  Es divertida. 

La convivencia agradable con personas cercanas a los niños es clave para el desarrollo del lenguaje.  Por lo tanto, en vez de poner a tu hijo en un cuarto solo con las canciones en la grabadora, es muy importante que tú estés presente, cantando, bailando y disfrutándolas con él.

Aprovecha la apertura que provoca la música para convivir con tu hijo en un ambiente relajado y compartir momentos de diversión.  Y si tú tocas algún instrumento o te gusta cantar, pues ¡tanto mejor!  Disfruten juntos la convivencia musical; verás los resultados en el lenguaje de tu hijo.

 

Fuente: 
http://hijos.about.com/od/Salud/fl/La-muacutesica-estimula-el-lenguaje-en-los-nintildeos.htm

15 minutos de ejercicio al día igual a 3 años más de vida!

Con tan sólo quince minutos de ejercicio diario, la esperanza de vida puede aumentar hasta tres años y reducir el riesgo de morir en un 14%

Publicado en la revista científica The Lancet, el estudio no solo confirma lo que es del conocimiento común sino que lo cuantifica y señala que un cuarto de hora es además la cantidad mínima de ejercicio que hay que hacer para que se puedan percibir efectos beneficiosos en la salud. 

El estudio se basó en los hábitos de más de 400.000 personas en Taiwán. Así, descubrió que una sesión de ejercicio moderado de 15 minutos diarios o 90 a la semana puede añadir tres años a la esperanza de vida.

Los investigadores enfatizaron el hecho de que a mayor cantidad de ejercicios, mayores los beneficios de salud, y esto continúa cuando una persona se mantiene activa por hasta cien minutos diarios.

Los descubrimientos se aplican a los adultos de todas las edades y resultaron particularmente significativos para la gente en riesgo de enfermedad cardíaca.

Quienes comienzan a ejercitarse, se terminan animando a hacer sesiones cada vez más largas, según los investigadores del Instituto Nacional de Investigación en Salud de Taiwán.

Y es que más ejercicio lleva a más beneficios para la salud. Cada 15 minutos adicionales de ejercicio diario, reduce las causas de muerte en un 4%.


Otra investigación en Australia asoció ver la televisión, es decir, permanecer demasiado tiempo sentado, a una reducción en la esperanza de vida: presumiblemente porque implica hacer poco o ningún ejercicio.

La jefa de la Oficina Médica de Inglaterra, Sally Davies, dijo que "la actividad física ofrece una enorme cantidad de beneficios y estos estudios lo avalan".


"Hacer un poco de actividad física cada día es beneficioso, mientras llevar una vida sedentaria implica riesgos", afirmó Davies.
"Tenemos la esperanza de que estos hallazgos lleven a más gente a darse cuenta también de que hay muchas maneras de hacer ejercicio: caminar a buen ritmo o hacer jardinería, por ejemplo, puede servir" agregó. 

El profesor Stuart Biddle un experto en psicología de la actividad física de la Universidad de Loughborough, apuntó que ponerse como meta dedicar media hora de la mayoría de los días a la actividad física puede parecer un reto demasiado grande, pero empezar poco a poco sí es asequible.

"Puedes obtener beneficios con relativamente poca cantidad de ejercicio. Más es mejor, pero poco es una buena forma de empezar".

Fuente: 
http://www.eluniversal.com.mx/articulos/65523.html

Estimula las habilidades motoras finas de tu niño (1 a 3 años)

Cuando se trata de usar sus habilidades motoras gruesas (para caminar, saltar y correr) seguro que tu hijo no necesita que lo alienten mucho.

Pero es igual de importante que trabaje en mejorar sus habilidades motoras finas, que son los movimientos pequeños del pulgar, los dedos, las manos e incluso las muñecas (porque éstas ayudan a desarrollar muchas otras habilidades vitales, tanto mentales como físicas).

"Apilar bloques, por ejemplo, involucra no sólo recoger los bloques, sino también saber qué hacer con ellos y planear la acción", afirma Gay Girolami, fisioterapeuta y directora ejecutiva de la fundación Pathways Awareness Foundation, una organización sin fines de lucro dedicada al desarrollo físico en la ciudad de Chicago. 

¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a mejorar sus habilidades motoras finas? Como bien sabe cualquier mamá o papá que haya escuchado a su nene decir: "¡Yo!", los niños pequeños están deseando probar cosas nuevas. 

Por supuesto, tu hijo no podrá hacer todo lo que quiere de inmediato, pero con apoyo, estímulo y mucho tiempo para aprender, podría sorprenderte. Así que déjalo hacer tareas sencillas, como vestirse (puede empezar a pasar botones grandes por ojales) y hacer el desayuno (dale una espátula, una rebanada de pan tostado y un tarro de mermelada y deja que la unte). 

Recuerda también que la variedad hace la vida más interesante, así que cambia las cosas de vez en cuando. Las siguientes actividades, por ejemplo, ayudarán a tu hijo a reforzar sus habilidades motoras finas y le ayudarán a fomentar algunas nuevas. 


Llenar y vaciar


Como ha dejado muy claro la estela de “destrucción” que deja a su paso a diario, vaciar un recipiente requiere mucha menos precisión que llenarlo. Ésta es una de las primeras proezas motoras que dominará tu hijo y, cuando lo haga, es probable que lo repita una y otra vez.


Aunque sea exasperante a la hora de limpiar, vaciar es un importante ejercicio cognitivo: tu niño está empezando a darse cuenta de que un objeto, como un cubo, puede contener otro objeto u objetos, como tierra o arena. Una vez que se dé cuenta de esto, se deleitará al notar que el cubo también se puede vaciar. 

Prepárate para esta etapa, estableciendo áreas para jugar y ofreciendo actividades que tu pequeño pueda realizar fácilmente. Sacar bloques de madera de una caja grande, juguetes de un baúl y piezas resistentes de un rompecabezas lo mantendrá ocupado y podría distraerlo de actividades menos aceptables, como vaciar una bolsa de comida para gatos en el piso.

Una vez que domine el paso de “sacar”, es hora de aprender a “meter”. Algunas de estas tareas pueden realizarse en el orden inverso (aunque tal vez no puedas generar mucho entusiasmo respecto a guardar juguetes) y eso flexionará los “músculos” mentales y visuales de tu hijo, al igual que sus habilidades motoras finas. 

Anímalo después a probar una actividad que presente un reto mayor, como meter cereal en forma de “O” en un recipiente con un cuello ligeramente angosto, o dale un juguete para colocar diferentes formas geométricas en el agujero correspondiente. 


Vestirse y desvestirse

 

Hace diez minutos vestiste a tu hijo con su mejor ropa de domingo. Ahora que estás lista para salir, ¡está totalmente desnudo otra vez! Ponerse y quitarse la ropa y los zapatos es algo que deleita a los niños de entre 1 y 3 años. 

Pero tu hijo no lo hace para agotar tu paciencia. Y vestirse y desvestirse, o vestir y desvestir a un muñeco, le proporciona numerosas oportunidades para practicar la coordinación de sus dedos y sus manos. 

Ayuda a tu hijo creando tantas oportunidades como sea posible de actividades que pueda realizar con éxito. La ropa para muñecas es demasiado complicada para él, pero podría ponerles capas o ponchos grandes a sus ositos de peluche (podrías cortar las capas y los ponchos de un trozo de fieltro).

 
Las pizarras de fieltro con figuras de personas y diferentes prendas de vestir también son perfectas, ya que permiten que los niños pequeños expresen su sentido de la moda (y su habilidad para separar diferentes prendas y colores) sin ser un reto demasiado grande. 

Las calcomanías que pueden usarse una y otra vez también podrían fascinarle, aunque las que son demasiado diminutas son difíciles de manejar para dedos pequeñitos

Si a tu hijo le encanta vestirse, proporciónale una caja llena de ropa y disfraces que pueda ponerse fácilmente: el abrigo y los zapatos viejos de papá o mamá, tus bufandas viejas y muchos sombreros. 

Cuando se trata de vestirse por la mañana, lo mejor y lo más fácil para tu pequeño a esta edad son los pantalones con cintura elástica, las camisetas que no hay que abotonar y los zapatos que se cierran con Velcro. Asegúrate de presentarle retos nuevos (un solo botón grande o un broche o botón de presión grande) sólo de uno en uno para no abrumarlo.


Dibujar y garabatear

Entre los 12 y 18 meses de edad, tu hijo probablemente intentará "escribir" haciendo marcas en el papel, y en algún momento entre los 18 y los 24 meses, te sorprenderá trazando líneas verticales y horizontales y puede que hasta un círculo. 

Aplaude estos logros tempranos y alentarás toda una nueva serie de habilidades. Dibujar con una cera requiere habilidades motoras finas como agarrar, por ejemplo, y además mejora el sentido visual de tu hijo y estimula su imaginación. 

Dale a tu pequeño artista grandes hojas de papel grueso y pégalas a la mesa con cinta adhesiva. Su creatividad se verá inhibida por los gritos de mamá si el dibujo llega hasta el mantel o si se rompe el papel y mancha lo que hay debajo. 

Las ceras gruesas y lavables en unos pocos colores primarios (para no abrumar) son una buena opción. Si tu hijo no está interesado, ofrécele otras alternativas: tizas para usar afuera, en el suelo de cemento de la entrada del patio, o papel sujeto a un caballete. 

Y no te olvides de dejarle pintar con los dedos. Aunque aprender a sujetar y manipular un objeto es importante, pintar con los dedos hace trabajar también las habilidades motoras finas y la creatividad de tu hijo. Si se cansa de las pinturas, prueba a imprimir marcas. Sus manitas y pies mojadas en pintura lavable y marcadas en un papel pueden crear un original papel para envolver regalos.

O aprovéchate de su interés en la naturaleza, y dale un pincel para poner pintura en hojas, bellotas, o pétalos de flores para usarlos como sellos fabricados en casa. Si eres valiente, déjale que pinte con yogur; así podrá ejercer sus habilidades motoras, ¡y luego divertirse chupándose los dedos! 


Apilar, separar y ensartar


Desde colocar cuidadosamente un bloque de madera encima de otro hasta ensartar aros de colores en un palo de plástico, apilar (y derribar, por supuesto) es una de las actividades favoritas de los niños de 1 a 3 años. 

También es una forma fantástica de que tu hijo use sus deditos cada vez más hábiles y mejore sus habilidades de separar y construir. 

Para hacer estas actividades arquitectónicas más intrigantes, deja que tu hijo experimente con bloques de diferentes tamaños, formas y colores, y ofrécele una amplia variedad de otros materiales para construir y manipular. 

Aunque todavía no está listo para los juegos con letras y números, tu pequeño de entre 1 y 3 años puede separar letras magnéticas, de las que se ponen en el refrigerador, por colores y tamaños. 

O enséñale cómo ensartar cuentas de plástico unas con otras. Cuando lo haga bien, ofrécele una agujeta gruesa y un trozo de fieltro con agujeros, o un cordel resistente y varias cuentas grandes de madera: pronto estará haciendo joyas comestibles (la pasta de colores que se puede ensartar o unos aros de fruta son perfectos para esto). 


Picar y pellizcar


A los niños de entre 1 y 3 años les encanta experimentar las cosas con sus sentidos: les fascina oler, saborear y tocar. Si le das a tu hijo materiales de tacto agradable y divertido para mantener sus manitas ocupadas, se divertirá mucho desarrollando su fuerza y agilidad. 

El barro para modelar invita al movimiento de las manos y de los dedos cuando tu hijo aplana, pica y moldea el material a su gusto. Unas cuantas herramientas sencillas, como un rodillo ligero y unos moldes de plástico para cortar galletas prolongan más esta actividad. 

Si tu pequeño parece renuente, prueba unos cuantos productos diferentes. Tal vez no le guste el olor de uno o la textura de otro. Y mientras más suave sea la masa de colores para jugar o la plastilina, más fácil es para las manos pequeñas moldearla. 

La masa de verdad, comestible, es por supuesto una delicia, así que cuando vayas a hornear algo dále un poco de masa para que haga su propio “pastel” y hornéalo con el tuyo (si no tienes muchas oportunidades para hornear, busca masa congelada en el supermercado). 

Por último, no olvides la masa que se hace con partes iguales de goma blanca (pegamento) y agua, que puede colorearse con tintura para alimentos. A los niños les encanta apretarla entre sus deditos y jugar con ella. 

Afuera (o en el sótano, si tienes uno grande), una cocinita para hacer pasteles de lodo o una zona para hacer castillos de arena crea oportunidades para usar esas mismas habilidades. 

Al moldear tu hijo una torre y colocar encima una pluma con mucho cuidado, no se dará cuenta de que está mejorando sus habilidades motoras finas, ¡pero tú sí! 


 

Fuente: 
http://espanol.babycenter.com/a8003151/estimula-las-habilidades-motoras-finas-de-tu-ni%C3%B1o-1-a-3-a%C3%B1os

Actividades infantiles para las vacaciones

Aprovechar las vacaciones para realizar actividades infantiles con los niños es muy beneficioso para ellos. Los niños pasan más tiempo en casa y eso puede representar un poco de inquietud para los padres que tendrán a su cargo la responsabilidad de sus hijos. Llegarán llenos de energía, y con personalidades e intereses distintos y, por lo tanto, lo mejor es prepararnos.

CÓMO DEBEN SER LOS JUEGOS DE LOS NIÑOS EN VACACIONES

Las actividades infantiles para las vacaciones aumentan la diversión, afianzan los progresos y desarrollan nuevas habilidades. Hemos preparado algunas sugerencias para que todos la pasen muy bien en vacaciones, pero ante todo, es necesario que no se olviden de tres reglas básicas.

1. Desarrollo lúdico. Propón actividades que siempre sean un juego. 
2. Afán de superación. Alégrate con los logros, avances y mejoras de tu hijo. 
3. Metas. Anímale a concluir objetivos y, cuando lo consigas, prémiale con una actividad especial (cine, paseos, excursión, etc.)

Juegos que desarrollan la motricidad del niño y bebé

- Natación: anima a tu hijo a nadar. Es un deporte muy completo, tanto física como psicológicamente.
- Juegos que estimulen las habilidades motoras (bicicleta, pelotas y cuerda) 
- Dibujar (animales, cuentos, momento familiar y paisajes). 
- Colorear con distintos tipos de pintura (lápiz de color, acuarela, témpera). 
- Recortar y punzar (revistas, fotos, papel de seda, cartulina, rollos de papel higiénico). 
- Moldear plastilina, masa de pan y arcilla. 
- Montar en bicicleta sin ruedas auxiliares. 
- Aprender a montar en patines. 
- Caminar, correr y saltar, por la playa y, campo  
- Caminar en contacto con la naturaleza.

Actividades infantiles para el desarrollo intelectual de los niños y bebés

- Hablar mucho con los padres, amigos, familiares, vecinos, haciendo hincapié en: escuchar; esperar turno para intervenir; pedir por favor, saludar; pronunciar las palabras correctamente; formar frases bien estructuradas; relatar hechos e acontecimientos. 
- Escuchar cuentos o historias. 
- Escuchar música. 
- Leer imágenes (para aumentar su vocabulario). 
- Leer cuentos sencillos. 
- Inventar, dibujar y escribir (poesías, cuentos, cartas a los amigos). 
- Adornar folios usando variados materiales. 
- Jugar a la 'cadena' de palabras. Ejemplo: a un grupo de tres o más niños, uno dice una palabra, el siguiente dice la palabra del anterior y añade otra, etc. Va abandonando el juego el niño que no consiga añadir palabras nuevas. 
- Jugar al ahorcado. 
- Inventar frases de 3, 4, 5, o más palabras. 
- Jugar a emparejar cartas o fichas. 
- Jugar con los números. 
- Jugar dominó y  otros juegos de mesa. 
- Montar un puzzle gigante entre todos de la familia 
 

 

Fuente: 
http://www.guiainfantil.com/servicios/vacaciones/actividades.htm

¿MI HIJO AUN NO HABLA, QUE HAGO? (retraso en el habla o el lenguaje)

Su hijo ya tiene 2 años y apenas habla. Dice unas pocas palabras pero, en comparación con otros niños de su edad, usted cree que tiene bastante retraso. Usted recuerda que su hermana era capaz de armar frases completas a la misma edad. Con la esperanza de que su hijo se acabará poniendo al día más adelante, usted pospone la búsqueda de ayuda profesional. Hay niños que caminan muy pronto y otros que hablan muy pronto, se dice. No hay por qué preocuparse...

Esta situación es bastante habitual entre los padres de niños en quienes el habla se desarrolla más despacio de lo habitual. A menos que también observen retrasos en otras áreas del desarrollo inicial del niño, los padres pueden dudar sobre si deberían o no buscar ayuda profesional. Algunos justifican el retraso del habla de sus hijos diciéndose a sí mismos que "ya madurará" o que "a mi hijo le interesa más moverse que hablar".

Conocer qué es "normal" y qué no lo es en el desarrollo del habla y del lenguaje puede ayudarle a saber si usted debería preocuparse o si su hijo está evolucionando según lo esperable en ambos ámbitos.

Desarrollo normal del habla y del lenguaje

Es importante que en cada una de las revisiones médicas sistemáticas a que se someta su hijo, hable con su pediatra sobre el habla y el desarrollo del lenguaje del niño, así como sobre otros aspectos de su proceso evolutivo que le preocupen. Puede ser difícil saber si su hijo solo es inmaduro en su capacidad para comunicarse o si tiene algún problema que requeriría una atención profesional.

Las siguientes normas de referencia sobre el desarrollo pueden servirle de guía:

Antes de los 12 meses

Es importante observar a los niños de esta edad a fin de detectar indicadores de que utilizan la voz para relacionarse con su entorno. El gorgojeo y el balbuceo son las fases iniciales del desarrollo del habla. Cuando los bebés se hacen mayores (a menudo en torno a los 9 meses), empiezan a unir sonidos, a incorporar las distintas entonaciones del habla y a decir palabras como "mamá" y "papá" (aunque sin entender qué significan).

Antes de los 12 meses, los bebés deberían ser receptivos a los sonidos y empezar a reconocer nombres de objetos de uso común (por ejemplo, biberón, chupete, etc.). Los bebés que observan atentamente su entorno pero no reaccionan al sonido es posible que presenten pérdidas auditivas (o hipoacusias).

Entre los 12 y los 15 meses

Los niños de esta edad deberían tener un amplio abanico de sonidos en su balbuceo (como p, b, m, d, o n), empezar a imitar y a aproximarse a los sonidos y palabras que modelan los miembros de su familia y típicamente decir una o más palabras (excluyendo "mamá" y "papá") de forma espontánea. Los nombres suelen ser las primeras palabras que utilizan los bebés, como "bebé" y "pelota". Su hijo también debería entender y seguir instrucciones de un solo paso ("Por favor, pásame el juguete" y similares).

De los 18 a los 24 meses

Aunque hay una gran variabilidad, la mayoría de los niños dicen unas 20 palabras cuando tienen aproximadamente 18 meses y unas 50 o más cuando cumplen 2 años. En torno a esta edad, los niños empiezan a combinar dos palabras en frases muy simples, como "bebé llorar" o "papá grande". Un niño de 2 años debería poder identificar objetos de uso común (tanto cuando el objeto está presente como cuando se trata de imágenes del objeto), señalar sus ojos, sus orejas y su nariz cuando alguien se las menciona y seguir instrucciones de dos pasos (como "Por favor, recoge el juguete y dámelo").

De 2 a 3 años

Los padres suelen presenciar grades avances en el habla de sus hijos a esta edad. El vocabulario del niño debería crecer considerablemente (demasiadas palabras para poderlas contar) y el niño debería combinar de forma sistemática tres o más palabras en frases más largas.

Su comprensión también debería mejorar; con 3 años, un niño debería empezar a entender qué significa "ponlo en la mesa" o "ponlo debajo de la cama". Su hijo también debería empezar a identificar colores y a entender conceptos descriptivos (por ejemplo, grande versus a pequeño).

La diferencia entre el habla y el lenguaje

El habla y el lenguaje suelen confundirse entre sí, pero hay una diferencia importante entre ambos:

·         El habla es la expresión verbal del lenguaje e incluye la articulación, que es el modo en que se forman los sonidos y las palabras.

·         El lenguaje es un concepto mucho más amplio y engloba el sistema completo de expresar y recibir información provista de significado. Se refiere a entender y ser entendido a través de la comunicación, sea verbal, no verbal o escrita.

A pesar de que los problemas relacionados con el habla y con el lenguaje difieren, a menudo se solapan entre sí. De todos modos, un niño con un problema de lenguaje puede pronunciar correctamente las palabras pero ser incapaz de combinar más de dos palabras en una frase. El habla de otro niño puede ser difícil de entender, aunque sea capaz de utilizar palabras y frases para expresar sus ideas. Y otro niño puede hablar bien y con claridad pero tener dificultades para seguir instrucciones.

Señales de alarma de un posible problema

Si le preocupa el desarrollo del habla y del lenguaje de su hijo, he aquí algunos de los aspectos en que se debería fijar. Un lactante que no reacciona al sonido o que no vocaliza sería un buen motivo de preocupación.

Entre los 12 y los 24 meses, otros posibles motivos de preocupación serían los siguientes:

·         con 12 meses, no utiliza gestos, como señalar o despedirse con la mano

·         con 18 meses, prefiere comunicarse con gestos en lugar de con vocalizaciones

·         con 18 meses, tiene dificultades para imitar sonidos

·         tiene dificultades para entender peticiones verbales simples

Solicite una evaluación por parte de un profesional si un niño de más de 2 años:

·         solo imita el habla o los actos ajenos pero no genera palabras o frases de forma espontánea

·         solo emite determinados sonidos o palabras de forma repetida y no puede utilizar el lenguaje oral para comunicar más que sus necesidades inmediatas

·         no puede seguir instrucciones simples

·         tiene un tono de voz extraño o una pronunciación extraña (roncos o nasales, por ejemplo)

·         cuesta más entenderle de lo que sería esperable por su edad. Los padres y los cuidadores habituales deberían entender la mitad de lo que dice un niño de 2 años y aproximadamente tres cuartas partes de lo que dice uno de 3 años. Con 4 años, a un niño se le debería entender prácticamente todo, incluso cuando hable a personas que no lo conocen.

Causas del retraso del habla o del lenguaje

Hay muchos aspectos que pueden provocar retrasos en el desarrollo del habla y del lenguaje. Los retrasos del habla en un niño que en otros ámbitos se desarrolla con normalidad pueden obedecer a problemas relacionados con el aparato fonador, como alteraciones en la lengua o en el paladar. Un frenillo corto (el pliegue que hay debajo de la lengua) puede limitar los movimientos linguales para la producción del habla.

Muchos niños con retrasos del habla tienen problemas orales motores, lo que implica la existencia de una comunicación ineficaz en las áreas cerebrales responsables de la producción del habla. El niño puede tener dificultades al utilizar y coordinar los labios, la lengua y la mandíbula para producir los sonidos del habla. El habla puede ser el único ámbito afectado o bien los problemas en el habla pueden ir acompañados de otros problemas orales motores, como las dificultades para alimentarse. El retraso del habla también puede ser una parte (en vez de indicar) de un problema más "global" (o general) de un retraso del desarrollo.

Los problemas auditivos también pueden estar relacionados con los retrasos del habla. Por este motivo, cuando a un padre le preocupa el habla de su hijo, debería llevarlo a un audiólogo para que le evalúe la audición. Un niño con problemas auditivos puede tener problemas para articular, así como para entender, imitar y utilizar el lenguaje.

Las infecciones de oído (u otitis), sobre todo las de carácter crónico, pueden repercutir sobre la capacidad auditiva de un niño. De todos modos, las infecciones de oído que reciben un tratamiento adecuado y se curan bien no deberían tener ningún efecto sobre el habla del niño. Y, siempre que exista una audición normal en por lo menos un oído, tanto el habla como el lenguaje se pueden desarrollar con normalidad.

Qué hacen los especialistas en trastornos del lenguaje

Si usted o su pediatra sospechan que su hijo tiene un problema en el habla o en el lenguaje, es decisivo que un especialista en trastornos del lenguaje lo evalúe lo antes posible. Por supuesto, si resulta que su hijo no tiene ningún problema, el resultado de la evaluación permitirá reducir sus temores.

Aunque usted mismo puede buscar un especialista en trastornos del lenguaje, es posible que el pediatra de su hijo o que su médico de familia los remita a uno de estos profesionales.

Al realizar la evaluación, este tipo de especialista analizará el habla y el lenguaje de su hijo teniendo en cuenta el contexto del desarrollo general del niño. Aparte de observar a su hijo, este profesional le aplicará una serie de pruebas y escalas estandarizadas y comprobará si ha alcanzado o no los distintos hitos en el desarrollo del habla y del lenguaje.

El especialista en los trastornos del lenguaje también avaluará:

·         lo que entiende su hijo (lo que se conoce como lenguaje receptivo)

·         lo que puede decir su hijo (lo que se conoce como lenguaje expresivo)

·         si su hijo intenta comunicarse de otras maneras, como señalando, sacudiendo la cabeza, haciendo gestos, etc.

·         el desarrollo de los sonidos y la claridad del habla

·         el estado oral motor de su hijo (cómo trabajan conjuntamente la boca, la lengua, el paladar, etc. durante el habla, así como durante las conductas de comer y de tragar)

Si el especialista en trastornos del lenguaje considera que su hijo necesita hacer terapia del lenguaje, su participación, en calidad de padre o de madre, será de suma importancia. Usted podrá observar las sesiones de terapia del lenguaje y aprender a participar en el proceso. El terapista le enseñará cómo puede trabajar con su hijo en casa para mejorar el habla y las habilidades lingüísticas del pequeño.

Es posible que la evaluación que haga el especialista en trastornos del lenguaje sobre el habla y el lenguaje de su hijo indique que sus expectativas eran demasiado altas. Los materiales educativos que establecen las etapas y los hitos evolutivos en el desarrollo del habla y el lenguaje pueden ayudarle a ver a su hijo de una forma más realista.

Qué pueden hacer los padres

Como muchos otros aspectos de la vida, el desarrollo del habla es el resultado de la interacción entre la herencia y el ambiente (entre lo innato y lo adquirido). La dotación genética determina, en parte, la inteligencia y el desarrollo del habla y del lenguaje. De todos modos, gran parte de este desarrollo depende del ambiente. ¿Se estimula adecuadamente al niño en casa y en la guardería? ¿El niño tiene oportunidades para participar en el intercambio y para comunicarse libremente? ¿Qué tipo de retroalimentación recibe el niño?

Cuando se detectan problemas en el habla, el lenguaje, de tipo auditivo o del desarrollo, la intervención precoz puede proporcionar la ayuda que necesita el niño. Y, cuando se entiende mejor las causas de que un niño no hable, se pueden aprender formas de favorecer el desarrollo del habla.

He aquí unos pocos consejos generales que puede utilizar en su casa:

·         Dedique mucho tiempo a comunicarse con su hijo, incluso durante la etapa de la lactancia: háblele, cántele y fomente en él la imitación de sonidos y de gestos.

·         Léale a su hijo, empezando cuando tan solo tenga 6 meses. No tiene que leerle libros enteros, pero busque libros apropiados para su edad, de tapa blanda o dura y con dibujos que animen a su hijo a mirar mientras usted van nombrando los dibujos. Pruebe empezar con cuentos clásicos para bebés (como "El conejito Pat", donde se pueden imitar y realizar movimientos, como acariciar) o libros con texturas que los niños pueden palpar y sentir. Más adelante, deje que su hijo señale dibujos reconocibles e intente nombrarlos. Luego pase a los versos y canciones infantiles, que tienen el atractivo de la rima y el ritmo. Avance hacia los libros predecibles (como el de "Los tres cerditos") que permiten a los niños anticipar lo que va a ocurrir. Es posible que su pequeño hasta empiece a memorizar partes de sus cuentos favoritos.

·         Aproveche situaciones de la vida cotidiana para reforzar el habla y el lenguaje de su hijo. En otras palabras, pásese todo el día hablando sin parar. Por ejemplo, nombre los alimentos que compra en la tienda de comestibles, explíquele lo que hace mientras prepara la comida o limpia una habitación, señale objetos de la casa y, cuando vayan en coche, coméntele los sonidos que vayan oyendo. Formule preguntas a su hijo y hágase eco de sus respuestas (incluso aunque sean difíciles de entender). Hable de forma sencilla, pero no utilice nunca el habla infantil, es decir, la forma de hablar propia de los bebés.

Independientemente de la edad que tenga su hijo, reconocer y tratar su retraso en el habla o el lenguaje lo antes posible es el mejor enfoque que usted puede adoptar para ayudarle. Con un tratamiento adecuado, lo más probable es que su hijo pueda comunicarse mejor con usted y con el resto del mundo.

 

Fuente: 
http://kidshealth.org/parent/en_espanol/emociones/not_talk_esp.html#

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