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10 trucos para agilizar la mente.

La curiosidad sobre el mundo que te rodea, el cómo funciona y el cómo entenderlo, mantendrá a tu cerebro funcionando a más  y de forma más eficiente. Usa las ideas expuestas bajo estas líneas para emprender tu búsqueda del buen estado mental.

1. Usa tu otra mano

Pasa el día haciendo cosas con tu  no dominante. Si eres zurdo abre las  con la mano derecha. Si eres diestro intenta usar las llaves con la mano izquierda. Esta sencilla tarea hará que tu cerebro establezca algunas conexiones nuevas y tenga que repensar la forma de realizar las tareas diarias. Ponte el reloj en la mano contraria para que recuerdes el reto del cambio de mano en las tareas.

2. Juegos mentales

Los juegos son una forma maravillosa de excitar y retar al cerebro. Los sudokus, crucigramas y juegos electrónicos tipo “brain training” son formas estupendas de mejorar la agilidad cerebral y la capacidad de memorizar. Estos juegos se basan en la lógica y en las capacidades verbales, matemáticas, etc. Además son divertidos. Se obtiene más beneficio practicando estos juegos un poquito cada día (15 minutos, más o menos) que haciéndolo durante horas.

3. Alimentar al cerebro

Tu cerebro necesita que comas grasas saludables. Céntrate en las grasas de pescado como las del salmón salvaje, frutos secos como las nueces, y aceites como el de linaza u oliva. Ingiere más esta clase de alimentos y reduce las grasas saturadas. Elimina por completo los ácidos transgrasos de tu dieta.

4. Ir por sitios diferentes

En coche, o a pie, busca nuevas rutas para llegar a donde quiera que vayas. Este pequeño cambio en la rutina ayuda al cerebro a practicar con la memoria espacial y las direcciones. Intenta cambiar de acera y altera el orden en que visitas tus tiendas preferidas para así cambiar la rutina.

5. Adquiere una nueva habilidad

Aprender una nueva habilidad pone a trabajar a múltiples áreas cerebrales. Tu memoria entrará en juego, aprenderás nuevos movimientos y asociarás las cosas de un modo diferente. Lee a Shakespeare, aprende a cocinar o a construir un avión con palillos, todo sirve para retar al cerebro y darte cosas nuevas en las que pensar.

6. Romper rutinas

Nos encantan las rutinas. Tenemos hobbies y pasatiempos que podemos hacer durante horas. Pero cuanto más nos habituamos a una tarea más se convierte en una naturaleza arraigada y menos trabaja nuestro cerebro al hacerla. Para ayudar de verdad a que tu cerebro se mantenga joven, rétalo. Cambia la ruta hacia el supermercado, usa tu mano contraria para abrir las puertas y cómete primero el postre. Todo esto forzará a tu cerebro a despertarse de sus hábitos y a prestar atención de nuevo.

7. Apréndete los números de teléfono

Nuestros modernos móviles memorizan todos los números que nos llaman. Nadie ha vuelto a esforzarse en recordar los números de teléfono, pero es una estupenda actividad para ejercitar la memoria. Apréndete un nuevo número de teléfono cada día.

8. Elegir un nuevo pasatiempo

Encuentra algo que te cautive, que puedas hacer fácilmente en casa y que no cueste demasiado dinero. Haz fotografías con una cámara digital, aprende a dibujar o a tocar un instrumento, practica nuevos estilos de cocina o escribe. Todas estas son buenas elecciones.

9. Leer libros distintos

Toma un libro que verse sobre un asunto que te sea completamente novedoso. Lee una novela que transcurra en el antiguo Egipto. Aprende algo de economía. Existen multitud de libros populares excelentes que tocan temas de no-ficción y que además de entretener cumplen el cometido de enseñar un montón de cosas sobre un tema concreto. Conviértete cada semana en un experto en algo nuevo.

Diversifica un poco tus lecturas, abandona los temas que te son familiares. Si normalmente lees libros de historia, pásate a una novela contemporánea. Lee a autores extranjeros, a los clásicos y elige otros al azar. Tu cerebro no solo se verá beneficiado por tener que trabajar imaginando otros períodos históricos, otras culturas y otras gentes, sino que además obtendrás historias interesantes que contarle a los demás, lo cual te hará pensar y establecer conexiones entre la vida moderna y las palabras.

10. Hacer listas

Las listas son maravillosas. Hacer listas nos ayuda a asociar unos datos con otros. Haz una lista de los lugares a los que has viajado. Haz una lista de todas las comidas sabrosas que has probado. Haz una lista con los mejores regalos que has recibido. Haz una lista mental diaria para ejercitar a la memoria y para conseguir nuevas conexiones cerebrales.

Pero no dependas demasiado de ellas, haz una lista con todo lo que necesitas comprar pero luego trata de no usarla en el supermercado. Usa la lista una vez que hayas metido todos los productos en la cesta simplemente para comprobar tu memoria. Haz lo mismo con tu agenda de quehaceres diarios.

Fuente: 
manuelgross.bliggo.com

Mi hijo no quiere comer.

¿Por qué mi hijo ha dejado de comer después del primer año de edad?

 Uno de los motivos más frecuentes de consulta en niños después del año de edad, es la falta de apetito o la apreciación de la mamá de que su niño come mal. Esto condiciona angustia en las madres, pues enseguida se piensa que el niño se va a desnutrir, que tiene parásitos o alguna enfermedad grave, lo cual genera una situación tensa en el binomio madre-hijo, pues con el afán de que el niño coma se cometen excesos como son: permitir que el niño coma cuando y lo que quiera sin disciplina ni horario, coincidir la hora de la comida con el hábito de ver televisión y premiar de esa forma al niño si come bien, para compensar se permite incluso que el niño tome más leche o se premia excesivamente con golosinas cuando el niño acepta comer, pero en otras ocasiones lo que llega a suceder es que la mamá se altera y recurre a regaños y castigos para lograr que el niño coma, lo cual favorece la actitud de reto en el pequeño y constituye una ganancia secundaria en el tiempo que el niño está demandando a los que le rodean. Es importante tener presente que es a esta edad en donde el sentimiento de independencia y la necesidad de explorar su medio, hacen de cualquier niño un ser inquieto que conoce poco de límites y que además su tiempo y atención se centrará en juegos y nuevas experiencias, así que se rehusará a sentarse a comer disciplinadamente, no acepta que le "ayuden", desea comer solo, lo cual incomoda a muchas madres porque tiran la comida, se ensucian y no comen bien, pero ésta es una de las principales causas por las cuales los niños dejan de comer y establecen rivalidad con quien los alimenta.

 Esta etapa de anorexia o falta de apetito transitorio se caracteriza por presentarse en niños sanos, que no lucen enfermos, con vitalidad normal, es decir todo el día juegan y están inquietos, les basta tomar un poco de líquido y continuar con su actividad normal, uno o dos días comen muy mal alternando con un siguiente día de muy buen comer, como si se tratara de compensar los días anteriores, el incremento de peso y talla en estos pequeños no se afecta.


¿Qué otras causas pueden condicionar que mi hijo no quiera comer?

Las parasitosis son a menudo la explicación que todos encuentran para justificar la falta de apetito en un niño y se recurre en ocasiones a esquemas indiscriminados de "desparasitación" algunas veces en forma empírica y sin supervisión médica en cuanto a dosis o medicamentos seleccionados incluyendo el riesgo de los efectos adversos. Si bien es cierto que las infecciones parasitarias son una causa importante de falta de apetito, no es la única de origen afeccioso, pues podemos encontrar infecciones por virus o bacterias que están ocultas y que se deben de ir a buscar, una de ellas es por ejemplo la infección de vías urinarias, para la cual contamos con pocos síntomas en niños pequeños, pero uno de los datos constantes es la falta de apetito, dichas infecciones deben de ser sospechadas o buscadas por un médico antes de que se intente iniciar un medicamento en forma empírica incluyendo la costumbre de desparasitar periódicamente a los niños sin previa valoración médica.

 Algunas otras enfermedades crónicas o malignas tienen como antecedente haber iniciado con falta de apetito, fatiga, fiebre prolongada, entre otros síntomas, de tal forma que tampoco puede ser un dato que se pueda subestimar, es importante saber que la anorexia puede acompañar a enfermedades banales, severas o simplemente ser parte de los cambios de conducta de los niños.Es importante mencionar que cuando existen problemas emocionales en el núcleo familiar y los niños logran percibir un ambiente agresivo, hostil, violento, o incluso indiferente hacia ellos, pueden manifestar su angustia mediante rebeldía para comer consiguiendo de esta forma captar la atención de los padres o adultos que les rodean, en ciertos casos la negación de los niños para comer logra desestabilizar tanto a la familia que se requiere de terapia familiar al origen de la anorexia. 

¿A qué medidas debo de recurrir para que mi hijo coma bien?

La alimentación debe ser un hábito, que se va creando en el niño desde el momento en que se le introducen alimentos diferentes a la leche, por lo que se ha propuesto que al educar a los niños a comer verduras antes de conocer las frutas serán menos selectivos a lo dulce en lo sucesivo, y se acostumbrará al niño a comer con el mismo agrado cualquier alimento.El horario es otra medida importante pues si permitimos que los niños tengan acceso a los alimentos constantemente, y sin horas establecidos, favorecemos la aparición de "antojos" y el niño solo comerá cuando lo que se le ofrezca sea atractivo, sin reparar en cantidad o calidad. Además, evitar que coman entre comidas logrará que cuando el niño tome sus alimentos lo haga en forma ordenada y que no se les distraiga el apetito.  La diversidad de platillos que se ofrece a los niños también deberá ser amplia, con la finalidad de que aprendan a comer de todo y no se fastidien de un mismo menú.

Evitar también riñas y castigos a la hora de comer ayudará a que el niño no sienta que la hora de la comida es una agresión.

¿Qué utilidad tienen las vitaminas y los estimulantes del apetito?

 La utilidad de medicamentos como vitaminas y estimulantes del apetito es controvertida, ya que primero se debe descartar que el niño sea portador de alguna enfermedad, después tener en cuenta las medidas de disciplina en los hábitos de alimentación y posteriormente tener presente que existen muchos medicamentos que efectivamente estimulan el apetito, actuando en el cerebro en el centro que provoca la sensación de hambre.

 Así, dichas medicinas se pueden administrar cuando un médico va a vigilar a los niños, porque pueden tener efectos secundarios como es la baja de glucosa en forma súbita, lo cual se presenta como un desmayo, por ejemplo, tornándose entonces una situación angustiante, puesto que no se conocen los efectos secundarios de estos estimulantes del apetito.

 O bien no todos los niños tienen la misma susceptibilidad, algunos otros pueden tener mucho sueño y sed en forma transitoria, pero en otros niños el efecto es inmediato y la manifestación de hambre se hace evidente. Los complementos vitamínicos pueden auxiliar en las situaciones de carencias específicas, más no sustituyen una comida, es decir si un niño no está comiendo en forma balanceada no se debe de pretender equilibrar su dieta con solo administrar vitaminas.

En algunos niños es muy evidente que la administración de hierro, por ejemplo incremente el apetito, pero también es cierto que dosis elevadas de vitaminas lo inhiben.

De tal forma que lejos de ser nocivo, dar medicamentos para que un niño coma bien, es aconsejable tener presente todas las causas de anorexia o falta de apetito en los niños pequeños ya que este puede ser el dato cardinal de alguna enfermedad que se esté desarrollando.
Si bien el objetivo no es alarmarse sin razón, sí es el crear conciencia de que una adecuada vigilancia pediátrica puede manejar estas situaciones antes de que se conviertan un serio problema de salud.

Fuente: 
www.mipediatra.com

Como tratar con niños hiperactivos.

Los niños hiperactivos son a menudo confundidos con niños groseros. Hablan demasiado, se niegan a obedecer órdenes, se distraen con la más mínima cosa, la desorganización y olvidar los propios objetos son las señales de advertencia. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, al igual que los adultos, cada niño es único y su desarrollo está estrechamente relacionado con los estímulos que está recibiendo. Por ejemplo, si los padres están locos, imaginativo, con dificultad para concentrarse, los niños tienen más probabilidades de ser como ellos. Sin embargo, la agitación no es siempre un signo de patología. Se estima que sólo un pequeño porcentaje de pacientes que vienen a las clínicas necesitan ayuda farmacológica. En cualquier caso, el diagnóstico, para ser creíble, se basa en la consideración de no menos de seis meses, y los síntomas de hiperactividad los niños son los más de siete años. 

Los medios un estado de hiperactividad irrequietude, entusiasmo. El niño no puede estar con la atención a nada más que unos pocos minutos, varias veces subir los muebles, habla compulsivamente, siempre es la pérdida de sus pertenencias y trata muy mal con las frustraciones. Además, es difícil organizar tareas y, a menudo, el descuido ellos. ¿Cómo es incapaz de concentrarse, son los detalles y no se concentra en jugar. Parece no escuchar lo que usted dice y se muestra reacio a aplicar algo que requiere un gran esfuerzo intelectual. Un niño hiperactivo apoyo no tiene que esperar su turno para jugar o reunirse, romper las conversaciones en las que participa. Por lo tanto, estos niños no sólo son, a menudo, visto como indiferente o egocéntrico, pero lo que realmente está sucediendo no es aprendido a interactuar. No es una habilidad innata, pero puede enseñarlo y estudiarlo. 

La ignorancia y la incomprensión en la cara de la enfermedad, que a menudo una pesada carga para las personas que sufren y en el futuro previsible. Sin embargo, existen pequeños trucos que pueden mejorar la calidad de vida para todos. Los niños hiperactivos necesitan algo para recordar lo que su memoria fuera de repeticiones sin perder la paciencia, las directrices, las predicciones de los límites de la organización. ¿No tiene una habitación llena de peluches, cuadros o sin fin de juguetes ayuda al niño a no entretener mucho. Prefiero los platos y vasos de plástico y prescindir de bibel y tarros de vidrio o reduce la irritación de los platos en las consecuencias (de piezas) que los problemas de coordinación motora de estos niños llevar. Paralelamente, el éxito está condicionado por el lugar en que estos estudiantes se sienten tan especial. Las ventanas y la última fila de fomentar la falta de atención. 

Establecer normas y ponerlas por escrito a fin de que pueda leerse fácilmente y relidas, los niños hiperactivos se sienten seguros, ya que llegar a conocer las expectativas para ellos. Hablando de las directrices que se escriben y se repita que se llena la necesidad de que los individuos con hiperactividad tienen que escuchar las cosas más de una vez. También parece que las directrices son breves y concretos. 

Mirando directamente a los ojos es una acción que pudiera tomar una hiperactiva de sus sueños, te dan la libertad para hacer una pregunta, o simplemente darle un secreto de seguridad. 

Asignar tareas a estos pequeños grandes es contraproducente, ya que les afecta la sensación de asfixia e incapacidad para hacerlo. Por lo tanto, es útil para dividir en subtareas, suficientemente pequeño para ser cumplido, a fin de evitar una respuesta emocional negativa. 

Los niños con hiperactividad deliram de noticias. Reaccionar a lo que es nuevo con entusiasmo, por lo que la innovación es una buena ayuda para ellos y para cualquiera que se ocupan de ellos. 

Dado que vivir con el fracaso, la falta de algo positivo que puede dedicar. Poniendo de relieve el fracaso es todo lo que no necesitan. Más bien, es alentador que el crecimiento y el éxito que se están beneficiando. Sin esto, volver atrás y la decoloración. De hecho, la más mortificante de hiperactividad no es, en general, la propia enfermedad, pero la pérdida de la autoestima. 

Encontrar rimas, códigos, sugerencias y similares puede estimular la memoria, aumentar el espacio disponible en la mente. 

Simplificar es la clave cuando se trata de un hiperactivo: las instrucciones, las alternativas, la programación. Palabras sencillas indicar el contenido más simple y, por tanto, más comparables. Introduzca un lenguaje de imagen mejor que sólo las palabras y hacer la mayor atención, como los colores. 

Proporcionar información a los niños se desarrolla en ellos un espíritu observador. Estos niños no suelen ser conscientes de lo que dicen o hacen, a menos que alguien la advertencia para ello. No tiene conocimiento de su comportamiento. Llamada en la forma correcta de amar, y por medio de preguntas acerca de los hechos, esto favorece la introspección. 
 

 

Fuente: 
http://www.callegranvia.com/

Un buen lenguaje es vital para el cerebro de los niños.

Cada cerebro es único e irrepetible. Respetar las diferencias de aprendizaje de cada uno va ser más necesario que nunca, ya que no todo el mundo aprende de la misma manera y va a necesitar conocer las fortalezas y debilidades del cerebro en particular de cada persona.

El mejor predictor de la ejecución de un niño es el desempeño en el colegio, y en la vida, es la cantidad de lenguaje que haya escuchado antes de los 6 años. Estas son las conclusiones dadas a conocer del simposio de ‘Learning and The Brain’, recientemente en Nueva York, a través de los expertos que participaron en él.

De esta manera, se concluye que es fundamental que el niño esté expuesto a buen lenguaje durante los primeros 6 años de vida. ¿Cómo? Se ha comprobado que leerle en voz alta es una excelente fuente de lenguaje para el cerebro. En general, a los niños se les debe leer en voz alta hasta que estén en bachillerato. Escuchar una buena narrativa le encanta al cerebro y este graba la información de manera más eficiente por esta razón.

Igualmente, se está viendo que es muy importante enfocarse en las fortalezas y no solo en mejorar las debilidades. Entonces, es primordial que los padres y maestros conozcan bien el cerebro de cada niño; solo así van a lograr optimizar su potencial de aprendizaje y ajustar procesos.

Y las investigaciones siguen confirmando que entre más temprano se intervenga un problema de aprendizaje o neurológico, mejor pronóstico de éxito habrá en cada caso.

Es por esto que si su hijo se empieza a atrasar en cualquier área motora como es sentarse, gatear, caminar o hablar, se debe consultar.

Recuerde que el cerebro tiene gran plasticidad y maleabilidad en los primeros años de vida, de ahí que para los niños sea fácil aprender un segundo idioma en edad temprana. Exponga a su hijo a otro idioma cuando sea pequeño y verá cómo lo adquiere con facilidad. Además, está comprobado que el saber dos o más idiomas desarrolla una mejor habilidad de pensamiento verbal.

También los estudios científicos concluyen una vez más que el cerebro aprende de manera óptima solo cuando el niño se siente seguro y feliz. Por eso es esencial brindarles tranquilidad para aprender. Al ser el cerebro más emocional que racional, cuando el niño se conecta emocionalmente con su profesor(a) y el material didáctico, le va a ir muchísimo mejor que cuando no lo hace.

¿Y de la inteligencia qué?

La definición de inteligencia, según la neurociencia, viene cambiando. Hoy en día la inteligencia se refiere más a la capacidad creativa, de resolución de problemas, buenas memorias y destrezas de pensamiento crítico, dejando de lado la antigua definición del conocimiento general.

En este siglo se necesita saber qué hacer con el conocimiento y para esto se debe desarrollar la creatividad y el pensamiento crítico en los niños desde temprana edad.

¿Qué talentos tiene su hijo? Búsquelos y estimúlelos

Al tiempo que encuentre en qué es bueno su hijo, también es clave mejorar lo que en él esté débil. Por ejemplo, si un niño está bajo en lectoescritura pero posee un enorme talento para dibujar, enséñele a leer mediante dibujos y otros estímulos pictóricos. Los estudios demuestran que cada vez hay más niños con dificultades para prestar atención a lo relevante y para luego organizarse en lo escolar. Son niños inteligentes, pero que fracasan en sus estudios por falta de enfoque y de planeación adecuada. No manejan bien las prioridades ni el tiempo, y necesitan que se les muestren, de manera explícita y clara, cuál es el estímulo relevante y cuál no lo es, más en la actualidad cuando hay tantos distractores, sobre todo tecnológicos.

Algunos de estos niños también requieren medicación como complemento a la intervención terapéutica. Ciertos tipos de déficits de atención se dan por falta de una proteína en el lóbulo prefrontal del cerebro.

Elija dentro de la tecnología lo que impulsa su aprendizaje

Se ha encontrado que la tecnología tiene su lado positivo y negativo en cuanto al impacto que está teniendo en los cerebros de los niños. Por ejemplo, para el cerebro son buenos los videojuegos sociales, ya que el cerebro es social. Los juegos y programas que aíslan el niño no son deseables. Otro hallazgo es que para contrarrestar tanta distracción que viene con la tecnología hay que enseñar y afianzar buenos hábitos de vida y estudio. ¡Papás, aquí el papel de ustedes es crucial! Ayude a que el cerebro de su hijo este organizado, estimulado y contento.

 

Fuente: 
www.eltiempo.com

Esté alerta frente a la falta de sueño y la hiperactividad de su hijo.

Los expertos sostienen que los niños que no duermen lo suficiente son pequeños que requieren atención médica con mayor frecuencia, y que dicha deficiencia en el dormir tiene que ver, en gran parte, con malos hábitos de higiene del sueño.

Algunas acciones que entorpecen el ritmo de sueño son, por ejemplo, “cuando las madres suelen despertar a sus hijos ya sea para comer, o porque les parece que el bebé duerme demasiado y se angustian por esto, o porque interpretan los gestos de la cara, que ocurren durante el sueño MOR (una de las cinco fases del sueño, aquella cuando los ojos se mueven rápidamente y se está soñando), como signo de que al niño le está pasando algo, y entonces de esta forma desarrollan un condicionamiento para que el bebé altere su sueño. Ahora bien, si se le estimula con juego, el niño conciliará mejor el sueño y este se mantendrá de forma natural”, dice el doctor Franklin Escobar.

En el caso de que el bebé tenga dificultad para quedarse dormido o se despierte con frecuencia y no vuelva a dormirse o si respira con dificultad o con la boca abierta, es probable que tenga algún trastorno primario del sueño, como una apnea del sueño, caracterizada por paradas frecuentes de la respiración mientras se duerme. “Si esto sucede, hay que consultar con el pediatra. De igual forma, ante la presencia de movimientos anormales al dormir, los cuales son signos de alarma”, añade el docente.

Además, tanto los niños como los adultos pueden tener dificultad para dormir cuando están muy contentos con la actividad que realizan, o por estrés debido a horarios irregulares. También, por hiperactividad, problemas familiares, miedos infantiles o ansiedad frente a situaciones de conflicto como una separación.

Fuente: 
www.eltiempo.com

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