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¿Por qué evitar la televisión antes de los 2 años?

Desarrollo temprano del cerebro

 

El cerebro de los niños crece significativamente e durante los primeros 3 años de vida, la masa del cerebro se triplican sólo en los primeros 12 meses. La experiencia estimulante de los niños durante este período influye en gran manera en el desarrollo del cerebro. Las imágenes en las pantallas se comportan en maneras que difieren dramáticamente de aquellas en el mundo real. Debido a que todos estamos impregnados en el lenguaje visual de las pantallas, es fácil olvidar aquellas diferencias hasta que pensamos en ellas.

Imagine una pelota en la vida real y una pelota en la TV. Los bebés están desarrollando la visión tridimensional. El mundo de la pantalla existe en 2 dimensiones, así que la bola es solamente un círculo de forma plana. Si hace rodar una pelota a través del piso lo hace en un movimiento individual, bajando la velocidad gradualmente hasta que se detiene. La misma acción en la TV se divide, usted ve la pelota que sale de las manos de alguien, luego hay una imagen de esta en movimiento, luego una imagen de la pelota en descanso. Si su bebé quiere agarrar una pelota en la vida real él se tirará sobre esta, la agarrará o rodará tras ella. El objeto en la pantalla solamente desaparece, para ser reemplazada por otro; nunca pone sus manos (o boca) en ellos Los bebés pueden mirar fijamente los colores brillantes y el movimiento en una pantalla, pero sus cerebros son incapaces de entender el sentido o significado de aquellas imágenes bizarras. Toma 2 años completos para que el cerebro de un bebé se desarrolle al punto que los símbolos en una pantalla lleguen a representar sus equivalentes en el mundo real.

Debido a esta confusión, los niños hasta los 3 años aprenden mejor del mundo real que lo que aprenden de cualquier pantalla, especialmente cuando se refiere a lenguaje. Parecen aprender un poco más si observan en la compañía de una persona que les habla sobre lo que están viendo, de la misma manera que lo haría si estuvieran viendo una imagen en un libro.

¿Dónde está el daño?

Así que es cierto, los bebés y los niños pequeños no obtienen nada de ver la TV, pero pareciera que les gusta, ¿dónde está el daño? Si un poco de TV es lo que le toma a usted poner la cena en la mesa, ¿no es mejor para ellos que morir de hambre? Sí, ver TV es mejor que morir de hambre, pero es peor que no ver TV. La buena evidencia sugiere que la pantalla que ven antes de los 2 años tiene efectos negativos durables en el desarrollo del idioma, destrezas de la lectura y memoria a corto plazo del niño. También contribuye a problemas con el sueño y la atención. Si “usted es lo que come”, entonces el cerebro es lo que experimenta y el entretenimiento digital es como comida chatarra mental para bebés y niños pequeños.

El problema está no solamente con lo que hacen los niños pequeños mientras ven TV; está en lo que no hacen. Específicamente, los niños están programados para aprender interactuando con otras personas. La danza de las expresiones faciales, tono de voz y lenguaje del cuerpo entre un niño pequeño y los padres no solamente es hermoso, es tan complejo que los investigadores han registrado estas interacciones en vídeo y lo pasan lento solamente para ver todo lo que está sucediendo. Cada vez que una parte de esta interacción, niño o padre, está viendo TV, el intercambio se detiene. Un niño pequeño aprende mucho más de golpear los sartenes en el piso mientras usted hace la cena que viendo una pantalla durante la misma tiempo, ya que de vez en cuando ustedes dos se pueden ver.

Solamente el tener la TV encendida como ruido de fondo, incluso si “nadie la está viendo”, es suficiente para retrasar el desarrollo del lenguaje. Normalmente un padre habla aproximadamente 940 palabras por hora cuando su niño pequeño está cerca. Con la televisión encendida, ¡ese número disminuye a 770! Menos palabras significa menos aprendizaje. Los niños pequeños también aprenden a poner atención durante períodos más prolongados.

Los niños pequeños que ven TV tienen más probabilidades de tener problemas para prestar atención a los 7 años. La programación digital está en constante cambio, en interés constante y casi nunca fuerza a un niño a enfrentarse con algo más tedioso que un infomercial.

Después de los 2 años las cosas cambian, de alguna manera por lo menos. Durante los años preescolares, algunos niños aprenden algunas destrezas de la TV educativa. Los programas bien diseñados pueden enseñar a los niños literatura, matemática, ciencias, resolución de problemas y comportamiento prosocial. Los niños obtienen más de los programas interactivos como Dora la Exploradora y Plaza Sésamo cuando responden las preguntas de los personajes. La TV educativa marca la gran diferencia para los niños cuyos hogares son el menor estimulante intelectual.

Qué puede hacer

Naturalmente., los niños aprenden más cuando ven TV con un padre en lugar de cuando la ven solos. El contenido importa, y mucho. Todos los programas educan a los niños sobre algo, pero apéguese a los que están diseñados para enseñar cosas a los niños que realmente deben aprender.

Independientemente del contenido, limite el tiempo de TV de su hijo a 2 horas al día. Recuerde también que la TV continúa siendo TV ya sea que la vea en una pantalla de TV o en un teléfono móvil o una computadora.

 

 

Cómo animar a la lectura a tu hijo de Primaria

A todos los padres nos encanta que nuestros hijos lean porque sabemos que con los libros no solo se aprende, sino que además se pasa bien. En cambio unos niños devoran libros mientras otros no los quieren ni ver. ¿Por qué? ¿Qué podemos hacer los padres para que nuestros hijos y nuestras hijas disfruten leyendo?

Leer es una actividad fundamental para adquirir conocimientos. Los niños que leen bien obtienen mayores éxitos y mejores calificaciones en los estudios. Todos los maestros y profesores coinciden en que tener el hábito de leer es una condición necesaria para aprender con más facilidad. En las aulas nos encontramos con dos grupos de alumnos: aquellos que leen bien y les gusta leer y los que tienen dificultades para leer, no les gusta y, por lo tanto, leen muy poco o incluso nunca. Los padres de estos alumnos reacios a leer acostumbran a pedir ayuda: ¿Qué puedo hacer para que mi hijo lea más?

 

¿Por qué no leen nuestros hijos?

 

A menudo se oye que la causa principal por la que no leen los jóvenes de hoy en día es la televisión. Puede ser que este cine casero no ayude a promocionar la lectura, ya que es más pasivo que el libro, exige menos esfuerzo mental, es más atractivo para los pequeños, etc. No vamos a insistir aquí sobre los problemas que presenta este dispositivo para la lectura y el estudio, pero yo quiero apuntar dos reflexiones: Primero que ya Rousseau, en el siglo XVIII, calificaba la lectura como “el azote de la juventud“, lo que indica que, cuando no había televisión, leer también era una actividad poco atractiva para muchos jóvenes.

En segundo lugar que, a pesar de que siempre se dice que se lee poco, nunca se ha leído tanto como en estos momentos y, a veces, la televisión, aunque parezca mentira, usada racionalmente, puede ayudar a leer. Así, es frecuente que las series televisivas de más audiencia disparen la venta de los libros en los que se basa. Los seres humanos, y por lo tanto los jóvenes y los niños, cuando practicamos una actividad lo hacemos, entre otras, por dos razones: porque la vemos hacer a otros -imitación- y porque tenemos facilidad para realizarla. Como bien ha estudiado el psicólogo Bandura, la imitación de un buen modelo es una de las principales formas de aprendizaje humano. Por eso, cuando hablas con una persona que ha leído desde niño, normalmente dice que su padre, su madre, un abuelo… era un gran lector que, con su ejemplo y cariño, le enseñó a amar la lectura. El niño que no tiene un buen modelo tiene menos probabilidades de ser un entusiasta de la lectura. De la misma manera el que tiene dificultades para entender el lenguaje escrito -porque no tiene buena velocidad lectora, se equivoca al leer, no entiende lo que lee, etc.- tiene menos posibilidades de ser un buen lector. En mis largos años de experiencia nunca he visto a ningún niño que, no siendo un buen lector y leyendo con gran esfuerzo, le guste y quiera leer.

 

 

Qué podemos hacer para que lean

 

1.    Que nos vean leer. El ejemplo es, en educación, el argumento más convincente porque posibilita la imitación, animando al niño o la niña a hacer aquello que hace una persona que tiene prestigio para ella como es su padre o su madre. Además, si yo no leo, ¿cómo voy a decir a mi hijo que leer es muy divertido? ¡Si no me ve leer nunca! Como no es tonto me preguntará: “¿A tí no te gusta divertirte?” O pensará: “Dice eso para que lea, pero no es verdad, leer es aburridísimo”. Y no leerá.

2.    Leerle nosotros. Es una práctica fundamental, tal vez la más importante y eficaz. Sobretodo, con los niños que tienen dificultades para leer y les cuesta gran esfuerzo hacerlo, con repeticiones de palabras o de sílabas, sustituyendo unas letras por otras, que les impide entender el mensaje y comunicarse con el libro. Leer así es aburridísimo. Es como leer en un idioma que no comprendes, y no hay persona humana que pueda leer más de dos minutos en un lenguaje que no entiende. Pero al leerles nosotros, comprenden el mensaje, por lo que disfrutan con lo que oyen, están atentos y se dan cuenta de que en aquellas páginas hay historias divertidas que valen la pena. La lectura constante, gratis, como un regalo, sin pedir nada a cambio y con amor del adulto siempre despierta el interés y las ganas de leer a medio y largo plazo.

3.    Contarles cuentos e historias. Es otra actividad que encanta a los niños de estas edades, aumenta el vocabulario y desarrolla la imaginación además de incrementar los lazos afectivos entre padres e hijos. Contar cuentos no es fácil y a veces nos sentimos un poco torpes, pero se puede aprender con un poco de esfuerzo. Hay estupendos libros que dan muy buenas ideas y tienen cuentos tanto tradicionales como modernos…. y también dos excelentes artículos sobre este tema en Solohijos: El poder de los cuentos y Cómo contar cuentos.

4.    Leer con ellos. Cuando el tutor/a nos dice que a nuestro hijo le cuesta leer y debe “practicar” en casa, no lo hará si lo dejamos solo ante el libro en su habitación. En estos momentos necesita nuestra ayuda y nuestro apoyo para que ejercite durante 10 minutos cada día. Leer con ellos supone, por ejemplo, repartirnos la página, llegando a un pacto: “Yo leo el primer párrafo y tú el segundo, ¿vale?”. Leer con ellos requiere que nuestra actitud sea positiva, nunca crítica con sus errores, porque él se ha de sentir cómodo y, lo más importante, con ganas de leer al día siguiente otra vez. Si tiene dificultades para descifrar una palabra se le dice entera sin más, sin esperar a que él haga un gran esfuerzo de análisis que lo agote. Cuando lea una palabra por otra, por ejemplo, “camino” por “camión”, se le puede decir: “Es verdad, podría decir camino porque empieza igual y se parecen mucho, pero dice camión”, porque es importante justificar siempre sus errores que nunca son voluntarios. Y por último, una regla de oro: siempre un poco menos. Es mucho mejor hacer dos sesiones de cinco minutos que una de quince.

5.    Suscribirlos a revistas infantiles y juveniles. Pocas personas hay que al llegar a casa y pasar ante el buzón, no miren a ver si tienen algo para ellos. Recibir correspondencia a nombre de uno es agradable. Los niños lo ven y sienten un poquito de envidia de que las cartas sean siempre para sus mayores. Por eso, suscribirlos tanto en centros comerciales que les manden libretos de publicidad a su nombre, como a revistas como “Leo, leo”, que mensualmente les mandan un libro a su nombre les hace bastante ilusión y les anima a leer.

6.    Explicarles algún pasaje que nos parezca adecuado del libro que estamos leyendo nosotros. Animar a la lectura es mover la voluntad del niño hacia una actividad que se supone placentera y agradable. Por eso comunicarles y hacerles partícipes de nuestras satisfacciones es demostrarle que leer es divertido y apasionante.

7.    Respetar sus derechos como lector. Daniel Pennac, en su libro Como una novela, expone los diez derechos del lector, entre los que destacaría en estas edades el derecho a leer lo que le guste (aunque no sea de gran calidad literaria), el derecho a no terminar un libro (¿tú acabas una novela que te aburre?), el derecho a saltarse páginasa leer en voz alta y a callarnos (¿a tí te gusta que te pregunten qué has entendido del libro que estás leyendo?).

8.    Acompañarlos a las librerías a ver libros. Afortunadamente, cada vez hay más libros atractivos para los niños y más librerías especializadas para ellos o con secciones de literatura infantil y juvenil. Siempre respetando sus derechos conviene llevarlos de vez en cuando a ver libros, aunque no siempre compren. Tienen, como nosotros, el derecho a no comprar y nosotros la obligación de respetarlo. Pero es muy bueno que miren y desarrollen su curiosidad.

9.    Animarlos a escribir. Siempre que escribimos, necesariamente leemos. Por eso los niños que tienen dificultades para leer, si escriben a sus amigos en verano, confeccionan notas, hacen rótulos en su habitación, etc., están leyendo y desarrollando su capacidad para leer más deprisa y con menos esfuerzo.

 

Mover la voluntad de tu hijo hacia la lectura requiere, como todo en educación, que estas técnicas y otras que tú te puedes inventar, las apliques con sentido común y con amor. Sentido común para elegir el momento más adecuado para llevarlas a cabo, respetando sus derechos como lector, y amor para comprender sus intereses, y solidarizarse con sus dificultades.

Fuente: 
http://www.solohijos.com/web/como-animar-a-la-lectura-a-tu-hijo-de-primaria/

Como potenciar las habilidades de tus hijos

“Dame una docena de niños sanos y bien formados y mi propio mundo específico para criarlos y les garantizo que elegiré a uno al azar y lo educaré de manera que se convierta en un especialista en cualquier ramo que yo elija” ….dijo el primer psicólogo conductista, Burrhus Frederc Skinner, al explicar su obra del comportamiento.

Skinner intentaba explicar, que el talento no es algo con lo que se nace, si no es algo que se desarrolla, todo depende de la formación que se le de a un niño.

A continuación, algunos pasos que pueden apoyar la identificación y potencialización de conductas en los niños que pueden llegar a convertirse en talentos que les abrirán muchas puertas y les ayudarán a cumplir sus sueños.

1. ¿Hobbies?

Lo principal que hay que identificar en un niño es lo que más le gusta hacer. Si aún no tiene un hobbie, es importante poner atención en las cosas que más disfruta hacer o tiene preferencia. Ir al parque, hacer cierto deporte, ir al cine, jugar juegos de mesa, pintar cuadernos para colorear, etc. Cada una de estas actividades dicta información importante, la cual puede convertirse en el desarrollo de un talento.

2. Fomenta el esfuerzo y no la habilidad natural.

Aunque a ciertos niños se les facilite hacer ciertas cosas, no significa que tu hijo no vaya a poder hacerlas. Es importante alentar a los niños y sugerirle que sigan intentando, antes de saltar a la conclusión de que probablemente no puedan realizar la actividad o tarea. En la formación de un niño, es clave que él vaya experimentando sus logros y sus fracasos, y es tarea de los padres cuidar que aquellos fracasos le afecten en su autoestima, ya que esto podría convertirse en una barrera para que continúe su desarrollo.

3. Fijar metas académicas altas.

La clave para exprimir el máximo potencial en tus hijos es haciéndoles creer que ellos pueden llegar lo más alto posible. Ayúdalos a desarrollar un sentido de orgullo personal. Si ellos saben que pueden lograr más, entonces lo van a hacer.

 4. Procura llevar a tus hijos a lugares en los que puedan aprender.

Todos sabemos que los niños son como esponjas, todo lo que ven en su alrededor lo absorben de manera automática. Entonces, ¿por qué no rodearlos de situaciones que sean una oportunidad de aprendizaje? Opciones atractivas pueden ser los museos para niños, campos de verano educativos y cuentos con moraleja. Pero es importante recordar, que los mismos padres son el primer ejemplo que los niños tienen de su medio ambiente, por lo que deberá cuidar su comportamiento y procurar que éste fomente el aprendizaje.

5. “¿Burro o listo?”

Recuerda que estas etiquetas están obsoletas. No hay tal cosa como ser más o menos inteligente, simplemente hay distintos tipos de inteligencia. Considerando la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner: existen muchos tipos de inteligencia:  la verbal, lógico-matemática, espacial, interpersonal, etc. Si tu hijo tiene dificultad para realizar ciertas tareas, no significa que no sea inteligente, es simplemente mejor en otras cosas. Es importante identificar y celebrarle aquellas tareas que desempeña de mejor manera, y tener cuidado en no caer en el “no soy lo suficientemente bueno para hacer algo” y utilizar la etiqueta de “burro” ya que esto le puede perjudicar por el resto de su vida.

Recuerda:

Un niño con autoestima es un niño que se desempeñará de mejor manera en cualquier situación.

 

Fuente: 
http://www.edutop.mx/los-hijos-como-identificar-y-hacer-crecer-su-talento/

El bebé ya "habla" antes de pronunciar sus primeras palabras.

Los pequeños nos miran atentamente cuando hablamos, cuando cantamos, cuando tarareamos. Se fijan en la boca y parece que la quieren mover como nosotros, quieren imitarnos, quieren hablar. Y, en cierta manera, lo hacen. Los bebés "hablan" en su mente antes de pronunciar sus primeras palabras, según ha demostrado un estudio reciente.

Las interacciones sociales y el estilo "exagerado" con el que se suele hablar a los bebés les ayuda a su capacidad lingüística: los sonidos del habla estimulan áreas cerebrales encargadas de coordinar y planificar los movimientos del habla a los siete meses, cuando solo balbucean.

Se trata de un estudio publicado en la revista "Proceedings of the National Academy of Science", elaborado por investigadores del Instituto de Ciencias del Aprendizaje y el Cerebro de la Universidad de Washington. En él se señala que, simplemente escuchando, el cerebro del bebé se activa para tratar de averiguar cómo se hacen los movimientos correctos para articular.

Se trata de un mecanismo cerebral que empieza alrededor de los siete meses del bebé, justo cuando los niños empiezan a ser más sensibles a su lengua (o lenguas) materna, distinguiéndola de otras lenguas extranjeras.

En el experimento, los autores midieron la actividad cerebral de bebés a través de una técnica no invasiva llamada magnetoencefalografía. Los pequeños, de cinco a siete meses y de 11 o 12 meses de edad, escucharon una serie de sílabas de lenguas nativas y extranjeras, inglés y español, como "da" y "ta", y los investigadores registraron sus respuestas cerebrales.

Así, vieron actividad cerebral en un área auditiva del cerebro llamada 'giro temporal superior', así como en regiones corticales responsables de la planificación de los movimientos motores necesarios para la producción del habla.

En los lactantes de 11 a 12 meses, la activación del cerebro fue diferente: el área motora se activa más intensamente para los sonidos del discurso no nativo frente al habla nativa, debido a que se necesita más esfuerzo para predecir qué movimientos crea el habla no nativa.

Ya sabíamos lo importante que es hablar a los niños desde el principio (incluso antes de nacer), pero está bien que se siga investigando acerca de los procedimientos de percepción del lenguaje por parte de los bebés.

En definitiva, no dejes de hablarle a tu pequeño como a un bebé, de cantarle nanas, de narrarle cuentos... porque el cerebro del bebé se está preparando activamente para que nos sorprendan con sus primeras y esperadas palabras. Es fascinante la capacidad que tienen desde tan pequeños y seguro que futuras investigaciones nos siguen sorprendiendo.

Fuente: 
http://www.bebesymas.com/desarrollo/el-bebe-ya-habla-en-su-mente-antes-de-pronunciar-las-primeras-palabras

La fisioterapia puede prevenir y combatir la diabetes

El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM) informa de que la Fisioterapia puede tanto prevenir la diabetes, como mejorar las funciones músculo-esqueléticas y neurológicas de las personas que sufren esta patología para incrementar su calidad de vida. Por esta razón, la Institución Colegial ha dedicado el vídeo-consejo del mes de diciembre de la campaña “12 meses, 12 consejos de salud”, a los beneficios que la Fisioterapia puede aportar a las personas con esta enfermedad: http://youtu.be/jTkmg6ZeZQs

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente (tipo 1) o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce (tipo 2). La diabetes de tipo 1 se inicia en la infancia o en la juventud, mientras que la de tipo 2, que representa el 90% de los casos mundiales, aparece en la edad adulta, y se debe en gran medida al sobrepeso, la inactividad física y a un envejecimiento inactivo.

El secretario general del CPFCM, José Santos, informa de que en este último caso, los fisioterapeutas pueden contribuir a la prevención de la enfermedad  “ayudando a las personas con diabetes a planificar un programa de ejercicios personalizado a fin de mantener un buen control glucémico y conseguir el peso ideal”.

“Está demostrado que la modificación del estilo de vida, que incluye el ejercicio intensivo, es más eficaz a la hora de prevenir la diabetes que el tratamiento farmacológico”, asegura el experto. “Además, la fisioterapia genera mejoras metabólicas incluso ante la ausencia de pérdida de peso, reduciendo la frecuencia de eventos cardiovasculares y mejorando la esperanza de vida”.

Tratamiento con Fisioterapia

Además, el experto asegura que la Fisioterapia también tiene mucho que aportar una vez desarrollada la enfermedad, ya que sus complicaciones pueden causar úlceras, hipertensión, vasculopatía diabética o enfermedad cerebrovascular, entre otras afecciones susceptibles de ser tratadas con técnicas fisioterapéuticas. 

Según el CPFCM, la mayoría de las personas con diabetes sufren complicaciones musculoesqueléticas, como hombro doloroso, dolor de espalda u osteoartritis. Además, muchas personas con diabetes tipo 1 mal controlada desarrollan un síndrome que limita la movilidad de sus articulaciones.

“En todas estas afecciones, la fisioterapia juega un papel fundamental a la hora de devolver a las personas un nivel normal de salud y bienestar. Esto se consigue a través de una combinación de ejercicios activos y pasivos, así como con la utilización de instrumentos mecánicos y eléctricos”, asegura Santos.

Por otra parte, otra de las complicaciones de esta enfermedad es que el paciente, en función de su evolución, puede manifestar varios tipos y grados de pérdida sensorial en los pies y parte de las piernas. Así, puede ver alterado su reflejo miotático, que es uno de los mecanismos de defensa que tiene el cuerpo humano para evitar lesiones, sentir debilidad muscular en las extremidades inferiores, calambres, pinchazos, sensación de nudosidades o arena en las zapatillas, etc.

El CPFCM informa de que cuando se producen estos síntomas, el fisioterapeuta debe observar la incapacidad que le suponen al paciente a la hora de realizar sus actividades cotidianas y abordarlas a través de distintas técnicas de rehabilitación. Asimismo, el profesional puede ayudar al paciente a proteger el miembro afectado de todo traumatismo (muy vulnerable por su falta de sensibilidad), y mejorar al máximo la circulación de las áreas, evitando edemas y rigideces, y previniendo la atrofia.

“Desgraciadamente en los pacientes con diabetes existe una importante incidencia (cuatro veces superior a la población general) de gangrena y la consiguiente amputación de los miembros”, asegura Santos. “Llegado el caso, el fisioterapeuta puede aliviar el dolor del postoperatorio, la limitación de la discapacidad y el uso óptimo de las prótesis”, añade.

La importancia del ejercicio físico

En cualquier caso, para evitar llegar a este punto, el CPFCM recomienda a las personas con diabetes llevar una dieta equilibrada con consumo de carbohidratos de descomposición lenta y ricos en fibra, que ayuden a equilibrar los niveles de azúcar, no fumar, mantener un índice de masa muscular adecuado a la edad, controlar el estado del corazón, revisar y cuidar los pies a diario y hacer ejercicio regularmente.

Y es que según una encuesta de autocontrol de la diabetes realizada por Glasgow y cols sobre una población de 2056 adultos con diabetes en EE.UU, la calidad de vida de los participantes era “de moderada a baja”, debido a multitud de factores, entre los que destacan los reducidos niveles de actividad física realizada.

En este sentido, el secretario general del CPFCM asegura que “si se iniciaran programas de actividad física de intensidad moderada con una población de individuos adultos diabéticos, se obtendrían mejores resultados en la calidad de vida en relación con factores médicos, demográficos y de autocontrol de la enfermedad”. En este sentido, recuerda que los fisioterapeutas podrían supervisar este ejercicio y proponer actividades específicas para personas con complicaciones causadas por la diabetes, de manera que se evite realizar ciertos movimientos que podrían ir en detrimento de su salud.

Fuente: 
https://www.cfisiomad.org/Pages/detalle_notaprensa_pub.aspx?idnota=132&BackRedirect=https%3A%2F%2Fwww.cfisiomad.org%2Fpages%2Fcamp_comunicacion.aspx

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