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Niños que hacen ejercicio son mejores estudiantes

Un estudio holandés afirma que el buen desempeño escolar depende de la práctica continua de actividad física, la cual también ayuda a combatir el sedentarismo y la obesidad.

 

Cuando un niño hace ejercicio, su organismo secreta hormonas que favorecen la interconexión entre las neuronas (es decir, hay más sinapsis), lo que se traduce en una mayor capacidad de aprendizaje.

De esta forma, asimila mejor la información que le llega del entorno.

La fisiatra Doris Valencia, docente de la Universidad Nacional y experta en neurodesarrollo, explica que “el ejercicio útil es aquel que involucra funciones cerebrales como concentración y memoria”, por ejemplo, fijarse la meta de hacer una cesta en baloncesto o en las escondidas saber dónde está el otro jugador.

Cuando el cerebro está más abierto al aprendizaje, el rendimiento escolar es óptimo.

En este sentido, el ejercicio rutinario contribuiría a que un niño tenga buenas calificaciones, como lo afirmaron científicos holandeses luego de hacer una revisión de estudios previos que relacionaban la actividad física con el buen desempeño en el colegio.

Los investigadores analizaron 14 estudios, que involucraron unos 12.000 pequeños.

En un artículo publicado en Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine, los expertos aseguran que el ejercicio hace que llegue mayor flujo de sangre y oxígeno al cerebro; conduce al aumento de hormonas como las endorfinas y la norepinefrina (lo que redunda en una disminución de los niveles de estrés y mejora el estado de ánimo), y favorece la conexión neuronal. Todo esto se relacionaría con mejores funciones cognitivas.

Practicar de forma regular actividades deportivas, dicen los científicos, incluso puede mejorar el comportamiento de los estudiantes en el salón de clases.

“Los niños que aprenden a participar en actividades deportivas también aprenden a obedecer reglas. Esto podría significar que son más disciplinados y más capaces de concentrarse mejor durante las lecciones”, afirma Amika Singh, una de las investigadoras.

“Cuando hablamos de actividad física hay que aclarar que no se trata de correr por correr; es importante la competencia sana.

Es clave que en el entorno escolar haya cosas básicas que les permitan subir, bajar, trepar, alcanzar”, recalca Valencia.

En esto concuerda la psicóloga Irene Rodríguez, magíster en educación. Según ella, la arquitectura escolar se ha ido modificando con escaleras, rodaderos y obstáculos para que niños y jóvenes tengan que moverse y evitar el sedentarismo.

MÍNIMO 60 MINUTOS DIARIOS DE ACTIVIDAD FÍSICA

Según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC), una de las mejores maneras para incentivar la actividad física en los niños es que los padres sean el ejemplo y lleven una vida activa y saludable.

Recomienda hacer de la actividad física una parte de la rutina diaria de la familia y llevar a los hijos a lugares donde pueden ser activos, como parques, canchas de baloncesto o fútbol.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda, incluso, que los niños y adolescentes sanos de 5 a 17 años hagan un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa, particularmente actividad aeróbica como caminar, correr o andar en bicicleta.

También fortalecimiento óseo y muscular con ejercicios como saltar la cuerda, al menos tres veces por semana.

ACTIVIDADES PARA NIÑOS

Actividad aeróbica moderada para niños: senderismo; andar en patineta, patines o bicicleta; caminar a diario.

Actividad aeróbica vigorosa: juegos activos que implican correr y perseguir; bicicleta; saltar lazo; artes marciales,

deportes como baloncesto, natación, tenis o gimnasia.

Fortalecimiento muscular: flexiones de codos (con las rodillas en el suelo), barras, trepar cuerdas o árboles, abdominales y gimnasia.

Fortalecimiento óseo: juegos como golosa, brincar, saltar lazo y deportes como la gimnasia, baloncesto, voleibol y el tenis.

En la etapa escolar: disminuir los juegos de video, de computador y el tiempo de televisión, pues ocasionan pereza física y mental.

 

 

Fuente: 
http://www.portafolio.co/portafolio-plus/ninos-que-hacen-ejercicio-son-mejores-estudiantes

Lenguaje y dificultades de aprendizaje

Los trastornos del lenguaje y del habla son patologías relativamente frecuentes en niños de edad pre escolar y escolar. Para un desarrollo adecuado de su hijo es fundamental prestar mucha atención a la presencia de estas dificultades no solamente con el fin de mejorar la  comunicación del niño con su entorno, si no para asegurarse de que su niño esté preparado para enfrentar con éxito los desafíos de esta nueva etapa de aprendizaje.

Es ampliamente reconocido y existen muchas evidencias que los trastornos del lenguaje y el habla son un factor de riesgo asociado a las dificultades de aprendizaje. Se ven comprometidas áreas del desarrollo cuyo funcionamiento es fundamental para que el niño adquiera nueva información y la integre como parte de sus aprendizajes. Desarrollar habilidades  como la discriminación auditiva, procesos de razonamiento, atención, concentración y memoria  así como el  desarrollo del lenguaje escrito se dificultan más a niños con presencia de patologías del lenguaje. .Asimismo su desarrollo psicológico y emocional puede verse afectado negativamente. Los niños con trastornos del lenguaje suelen estar más expuestos a burlas, exclusión del grupo y acoso escolar  provocando trastornos de ansiedad, depresión  y poniendo en riesgo su autoestima, seguridad e independencia.

El niño que no recibe la terapia adecuada en el momento adecuado arrastra a lo largo de su desarrollo estas dificultades que van haciéndose más críticas a medida que aumentan las exigencias académicas. El resultado final es un pequeño  desmotivado y con un bajo rendimiento escolar.

Los padres  deben de  estar siempre atentos al desarrollo del lenguaje y el habla de sus hijos e hijas  tener siempre presente que no es algo que se deba dejar para después. Si usted cree que su hijo necesita ser valorado por un especialista, entre más pronto obtenga  un diagnóstico certero, mejor enfrentara su hijo el tratamiento. En la mayoría de los casos la intervención a tiempo presenta más posibilidades de éxito y su niño  podrá disfrutar todos los retos escolares.

Fuente: 
http://www.terapeutadellenguaje.com/lenguaje-y-dificultades-de-aprendizaje/

Inteligencia emocional para educar niños felices

No es fácil educar a un niño, lo sabemos. Nadie dispone del manual del padre o madre perfecto, del educador ideal que sabe cuándo imponer, cuando permitir y qué palabra utilizar.

También sabemos que no todos los niños son iguales, que habiendo varios hermanos cada uno de ellos tiene un carácter y unas manías. Pero, aun así, hay algo que está claro, todos tienen las mismas necesidades: el sentirse queridos, escuchados y  atendidos para crecer en confianza.

La necesidad de ofrecer un aprendizaje basado en las emociones, les permitirá el día de mañana poder gestionar muchas áreas de su vida con mayor efectividad, poder comunicarse mejor, reconocer emociones en las otras personas para poder respetar, para poder entender y disponer de una mejor conexión con la sociedad.

Educar en el respeto, en la asertividad y en unas buenas habilidades sociales, les permitirá sin duda ir madurando con mayor autonomía. Pero para ello, para infundir en los niños la Inteligencia Emocional, es necesario que sepas aplicarla en el día a día con los más pequeños. Te ofrecemos unas pautas.

 

CLAVES PARA EDUCAR EN INTELIGENCIA EMOCIONAL

1. La necesidad de gestionar las emociones del niño

Seguro que más de una vez te has visto en esta situación: niños que demandan las cosas llorando, que disponen de una facilidad enorme para dejar caer las lágrimas mientras su nivel de ira asciende si no le ofrecemos aquello que quieren. Rabietas que acaban estallando en golpes y gritos.

Es imprescindible que afrontemos estas situaciones desde bien pequeños.  Las rabietas hay que ignorarlas. Les atenderemos solo cuando sus lágrimas sean sinceras, evitando reforzar comportamientos inadecuados. Una vez haya comprendido que no vamos a atender a su chantaje o a sus gritos, hablaremos con ellos.

Deben aprender dónde están los límites para evitar frustraciones el día de mañana, deben saber también que la rabia, no ofrece resultados.

Que solo les atenderemos cuando se dirigen a nosotros con normalidad, sin gritar y sin llorar.

 

2. Comunicación continúa

Establece con el niño una comunicación abierta y sinceraEvita hablarles en voz alta o gritándoles, hazlo con madurez. Los niños entienden muchas más cosas de las que crees, y muchos padres y madres caen en el error de dirigirse a ellos  con cierta ingenuidad, como si no comprendieran muchas cosas.

La comunicación y el diálogo motivador harán que el niño madure, responde a todas sus preguntas, a sus ocurrencias y fantasías. Y más aún, despierta en todo momento la curiosidad en ellos. Hazlos crecer en confianza.

3. Aprender a reconocer emociones en los otros y en ellos mismos

Este aspecto debemos desarrollarlo desde que son pequeños. Es esencial que fomentes la empatía en el niño desde muy temprano con preguntas como esta: ¿Cómo crees que está hoy la abuela, triste o alegre? ¿Cómo piensas que se siente ahora tu hermano después de lo que has hecho? ¿Sabes por qué está enfadado tu amigo del cole, qué puedes hacer para que se sienta mejor? Debemos, en esencia, despertar su interés emocional por las otras personas.

Ahora bien, para reconocer la emoción en el otro, primero ha de aprender a reconocer las suyas propias. Hay muchos niños que tienden a confundir, por ejemplo, la tristeza con la rabia. Reaccionan ante la pena o el sentimiento de desconsuelo con una patada, con gritos o de un modo inadecuado.

Es en estos casos cuando mayor trabajo tenemos con ellos, de ahí la importancia que establezcan una separación entre la tristeza y la rabia, y los modos en que pueden canalizarla. Nunca obvies pues con ellos un “¿cómo te sientes? ¿Por qué crees que te sientes así? ¿Qué podrías hacer para sentirte mejor?

Llegada la adolescencia, si son capaces de hablar en voz alta de sus emociones, argumentarlas y gestionarlas, será mucho más fácil para ellos crecer en ese momento evolutivo donde se está asentando su autoconcepto.

4. Fomenta la asertividad y sus habilidades sociales

El niño debe ser capaz de poner en voz alta su opinión, sus necesidades y saber argumentarlas. Todo esto se consigue con un estilo de educación democrática, nunca autoritaria. Esto, como puedes ver, nos vuelve a realzar la necesidad de establecer siempre un diálogo abierto y constructivo.

Como padres debemos establecer normas y límites, también prohibiciones, pero arguméntalas con ellos para que comprendan la finalidad, para que sean partícipes y se sientan involucrados.

Si sienten que sus palabras siempre van a ser escuchadas, al igual que sus necesidades y pensamientos, confiarán más en sí mismos, se sentirán seguros, para hacer lo mismo por ejemplo, en el colegio y con sus amistades, evitando así verse dominados o controlados por los demás.

Debemos fomentar su autonomía para que se sientan capaces y seguros de sí mismos, viendo siempre dónde están los límites. Respetando a los demás y reconociendo las emociones propias y ajenas.

Todo ello les ayudará a crecer con optimismo, sintiéndose queridos para ser también felices el día de mañana. Educar es una tarea difícil, pero es una aventura que merece la pena.

Fuente: 
http://lamenteesmaravillosa.com/inteligencia-emocional-para-educar-ninos-felices

Haga manualidades con sus hijos en vacaciones

Las manualidades ayudan al desarrollo cognitivo y motriz de los niños y a la comunicación familiar.

“Las manualidades son el mejor medio para estimular la motricidad fina, el lenguaje y el pensamiento”, explica Nina Millán, terapeuta ocupacional y consultora escolar en jardines y colegios de Bogotá. Por eso, si anda en búsqueda de planes para sus hijos en estos puentes festivos o días de vacaciones, no dude en incluirlas en sus itinerarios, pues sus beneficios son para toda la vida.

En la parte motora, se forja “fuerza, coordinación, control, disociación, tolerancia y discriminación en las manos; así mismo, en brazos y control postural en el tronco”, como explica Millán.

Y en la parte cognitiva también es efectiva: “Principalmente se desarrolla un sentido de logro con algo tangible, pues cosas como ‘pasar el año’ o sacar buenas notas no lo son tanto –dice Ana María Cardona, directora de la especialización en Psicología Educativa de la Universidad de La Sabana–. Por lo tanto, su autoestima también está involucrada, aprende a valorar el trabajo, el tiempo, lo artesanal, el autoconcepto y a materializar conceptos, palabras”.

En este proceso, el niño conocerá diversos materiales que seguramente ayudarán a explotar su imaginación y creatividad, como coinciden expertos. “Hay niños que llegan con miedo a las texturas, pero luego de un rato, mostrándoles paso a paso, tienen un derroche de creatividad increíble”, cuenta María Paula López, directora comercial del taller de manualidades Create & Mind.

Estimula la unión familiar

Compartir estos momentos con sus pequeños también es muy provechoso para su bienestar; no solo será una forma de mostrar su afecto y estimular la comunicación con ellos, sino que así tendrán un logro familiar, en conjunto. “Sacando tiempo y paciencia, es un espacio perfecto para resolver inquietudes, asesorarlos, mostrarles sinceridad frente a sus creaciones –con mucho amor, claro–, tener un trabajo en equipo y demostrarles que los papás no se las saben todas”, agrega Cardona.

Letra en 3D para el cuarto

1. Busque su letra

Elabore su letra en papel maché o cartón (de unos 30 cm de alto por 25 cm de ancho y 5 cm de grosor); diagrame la forma sobre papel cartulina estampada y recorte con unas tijeras o bisturí.

2. Pegue el papel

Una vez recortada la forma de la letra en la cartulina (se consigue en cuadernillos con diferentes estampados) aplique colbón en los bordes de las caras de la letra para pegarlas.

3. Pinte y recubra

En los bordes que dejan mostrando el papel maché o cartón, pinte con un acrílico metalizado. Luego revuelva en un recipiente un poco de agua y colbón de laminación y aplique con la ayuda de un pincel sobre los lados de cartulina para darles brillo.

4. Deje secar y decore

Tras dejar brillante las superficies y metalizados los costados, puede agregar algunos apliques dependiendo del gusto de su hijo o hija. Escarchas, cintillas, botones, adhesivos o tachuelas, entre otros detalles del ‘scrapbooking’ (álbum de decoración). Ahí es donde hay que dejar volar la imaginación. Pueden hacerse las letras que se quieran.

Sellos de fomi para tela

1. Dibuje el diseño y recorte

Plasme el motivo con un lápiz sobre una lámina de fomi y recórtela con la ayuda de unas tijeras o un bisturí. Aquí, unos peces y unas rodajas de limón. El secreto del diseño está en los contornos.

2. Pegue en madera

Con la ayuda de pegante multiusos, fije la forma de fomi en bloques de madera para darles un agarre. Deje secar para que no se caiga o se combine con la pintura.

3. Aplíquele pintura

Use un pincel mediano para pasar pintura de tela al diseño. La mayoría de estas pueden mezclarse para generar otros colores o tonos más claros.

4. Estampe y planche

Tras presionar las figuras sobre la tela, deje secar por completo. Coloque un paño limpio encima y plánchelo según las instrucciones del fabricante de la pintura.

Fuente: 
http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12838150

Ventajas, desventajas de la terapia ocupacional

¿Cuáles son los beneficios de la terapia ocupacional?

El principal beneficio de la terapia ocupacional es dominar habilidades que ayudan a los niños a desarrollarse, recuperarse o mantener habilidades de la vida cotidiana. La meta de un terapeuta ocupacional es ayudar a los individuos a tener vidas independientes, productivas y satisfactorias.

Existen beneficios concretos de la terapia ocupacional: aquellos en los que es sencillo medir el progreso, como mejorar las habilidades del niño/a para lograr independencia para alimentarse, bañarse, vestirse y otras actividades de cuidado personal. Los beneficios menos obvios de la terapia ocupacional pueden incluir:

·         Crear intervenciones para ayudar a un niño/a a responder en forma adecuada a información que le llega a través de los sentidos. La intervención puede incluir actividades del desarrollo,                integración sensorial o procesamiento sensorial y actividades lúdicas.

·         Facilitar actividades lúdicas que eduquen además de ayudar al niño/a a interactuar y comunicarse con los demás.

·         Identificar, desarrollar o adaptar la participación en actividades significativas que mejoren la calidad de vida del niño/a.

·         Reducir barreras ambientales que limitan la participación del niño/a en las actividades familiares, comunitarias y instructivas.

·         Identificar dispositivos tecnológicos de apoyo necesarios.

·         Preparar a la familia y al niño/a para cambios en roles y rutinas.

·         Educar a la familia y al personal escolar sobre las diversas necesidades del niño/a.

·         Mejorar el desarrollo de habilidades sociales y actividades recreativas en el ambiente escolar.

·         Ayudar con la movilidad en la escuela mediante la recomendación de adaptaciones, acomodaciones y equipo.

El objetivo es hacer que su hijo/a sea tan funcional e independiente como le sea posible.

¿Cuál es el éxito esperado de la terapia ocupacional?

Los terapeutas ocupacionales fijan los resultados deseados y determinan los servicios, apoyos y modificaciones o adaptaciones necesarios para alcanzar dichos resultados. Ellos diseñan intervenciones que promueven el desarrollo saludable y establecen las habilidades necesarias. Mediante la comprensión del impacto de la discapacidad, enfermedad y deficiencia en la manera en que el niño/a se desarrolla, juega y aprende nuevas habilidades, los terapeutas ocupacionales mejoran la capacidad del niño/a de participar en la vida cotidiana.

El éxito esperado del tratamiento es ayudar a los niños a aprender a ser lo más independientes que puedan. Esto puede variar desde mejorar las capacidades físicas para que el niño/a participe del cuidado personal, hasta preparar al niño/a para que pueda realizar actividades relacionadas con la vida escolar. Como cada niño/a es único, las metas y resultados del plan de terapia ocupacional serán específicos de ese niño/a y de sus necesidades.

Esto significa que la terapia continúa hasta que el niño/a adquiera las habilidades necesarias. Aun que domina las habilidades en un área, por ejemplo, el cuidado personal, la terapia se enfocará en otras habilidades necesarias para ser funcional en la comunidad. Nuevamente, la naturaleza de la terapia depende de la discapacidad de su hijo/a, cuán rápido aprenda nuevas habilidades y las metas de la familia.

¿Cuáles son los inconvenientes de la terapia ocupacional?

Parecería que no hay inconvenientes o desventajas de la terapia ocupacional, pero en realidad existen problemas de naturaleza práctica que se deben considerar. Estos incluyen el compromiso de tiempo al programa, la disponibilidad de servicios, el impacto de la terapia sobre otros miembros de la familia y el costo que implica la atención continua.

Al desarrollar un programa de terapia ocupacional para su hijo/a, es importante desarrollar un conjunto de expectativas realistas con el terapeuta. Estas expectativas pueden revisarse de vez en cuando a medida que el niño/a progresa. Usted será capaz de determinar el impacto que el programa terapéutico tiene sobre la calidad de vida de su hijo/a y su familia sólo mediante evaluaciones periódicas.

Fuente: 
http://www.mychildwithoutlimits.org/plan/common-treatments-and-therapies/occupational-therapy/benefits-outcomes-and-drawbacks-of-occupational-therapy/?lang=es

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