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Aprender a reconocer el Trastorno por Déficit de Atención en los niños

 

El Trastorno por Déficit de Atención, o TDAH, es uno de los trastornos que más mitos genera entre los padres: tan sólo un 4 por ciento responde correctamente cuando se le pregunta qué es y en qué consiste. Una cifra sorprendente, sobre todo si se tiene en cuenta que el trastorno afecta a cerca del 7% de niños en España (es decir, entre uno y dos niños por aula). Expertos de innea, centro para el diagnóstico y tratamiento del TDAH, han elaborado un decálogo con diez aspectos poco conocidos del TDAH, entre ellos, el hecho de que el trastorno tenga en realidad un origen neurológico o que, a diferencia de lo que se suele creer, no desaparece con la edad, sino que es un trastorno crónico

¿Qué hay de cierto en torno al TDAH? Preguntamos a los expertos del centro por los ejemplos más prácticos para identificarlo.

Qué es el TDAH y cómo identificarlo
El TDAH tiene un origen neurológico. Las nuevas técnicas de diagnóstico basadas en el mapeo cerebral han permitido identificar las principales zonas del cerebro afectadas por él: el córtex pre-frontal, los ganglios basales, el córtex parietal y el cíngulo anterior. Estas zonas están relacionadas entre sí, e influyen en la impulsividad, la hiperactividad y la falta de atención. Ésta es una de las razones por las que, si no se trata, sus síntomas se presentan en la edad adulta en un cincuenta por ciento de los casos. 

A pesar de todo, el TDAH sigue siendo un trastorno poco entendido y que a día de hoy continúa infradiagnosticado: sólo el 2,5% de niños reciben un diagnóstico correcto, del 7% que se calcula que lo padecen. 'Una de las principales razones por las que la tasa de diagnóstico es tan baja es porque se confunden los síntomas de TDAH con otros diagnósticos o “etiquetas”', nos explican desde el centro innea. 'Por ejemplo, niños que se portan mal, que son maleducados o que sólo quieren llamar la atención: en muchas de estas ocasiones no se acude al especialista para un diagnóstico, o se acude tarde'.

Lo más importante es la concienciación y sensibilización del TDAH. 'Debemos informar a escuelas, madres y padres para que sepan cuáles son los síntomas más frecuentes y puedan detectarlos de forma precoz'. De esta forma, tanto los papás y mamás como los profesores pueden reaccionar antes y acudir a los especialistas para un diagnóstico y tratamiento tempranos. Los signos o síntomas que nos deben poner en alerta frente a un niño con TDAH, según los expertos del centro, pueden resumirse en algunos ejemplos prácticos:

-El niño tiene dificultad en establecer un orden en sus cosas: en la carpeta del cole los trabajos están mezclados sin respetar el orden de los separadores. 

-Pierde la agenda, el móvil, la mochila, la ropa. 

-Pierde mucho tiempo en hacer los deberes porque cualquier estímulo irrelevante le distrae, como ruidos, una mosca, unas voces en la calle. Es un niño al que le cuesta prestar atención a dos estímulos a la vez: mientras ve la televisión es imposible que oiga lo que alguien le dice. 

-Tiene dificultad para entender las instrucciones que le vienen dadas y llevarlas a cabo; a menudo no entiende lo que se le pide que haga, y pregunta cosas que en un principio ya se le han dicho. 

-Actúa y habla sin pensar, y se excita o altera con mucha facilidad, bien ante algo que no le acaba de gustar, bien ante algo imprevisto. 

-No atiende a los detalles y comete errores. Por ejemplo, ante un problema simple de matemáticas, realiza una suma cuando en el enunciado le pedía una resta. 

-A menudo son niños que realizan actividades imprudentes sin pensar en el riesgo

En casa y en el colegio
Una altísima cifra de casos de fracaso escolar -en torno al 20 por ciento-, está asociada a este trastorno. 'Molestan en clase tanto a maestros como a los propios compañeros'. El colegio es de hecho, uno de los ámbitos en el que más padecen los niños con este trastorno. Debido a su dificultad para memorizar y focalizar la atención, aproximadamente el 20 por ciento tienen complicaciones con las matemáticas, la comprensión lectora y la escritura.  

'En el colegio las consecuencias de presentar un trastorno por TDAH son el bajo rendimiento escolar y la mala actitud tanto ante los maestros como con los propios compañeros de aula, lo que hace que el niño tenga problemas de relación con sus iguales y con los docentes', nos explican desde el centro, donde también enfatizan la importancia de prestar atención a los síntomas dentro de casa: 'en casa no se responsabilizan de las tareas que se les asignan o de sus cosas, y son desobedientes, por lo que son frecuentes las disputas con padres y hermanos'. 

¿Afecta de manera diferente a niños y niñas?
Hay diferencias entre los niños y niñas con TDAH. Para empezar, los niños son cuatro veces más propensos a padecerlo. Además, los síntomas son diferentes: mientras que la hiperactividad es el síntoma predominante en ellos, la falta de atención es el más frecuente en ellas. 'Se desconoce por qué afecta de manera distinta. Lo que sí sabemos es que al predominar la inatención en las niñas, al contrario de lo que pasa en los niños que son más hiperactivos, las primeras pasan más desapercibidas porque es un síntoma que no afecta tanto al entorno como la hiperactividad'. Además, al tratarse de un problema neurológico, el trastorno tiene un cierto componente hereditario, y puede manifestarse entre hermanos. 'Se tiene más riesgo de padecer este trastorno si otros hay familiares que lo padecen'.

Adultos con TDAH
Uno de los mitos más extendidos es que sólo se da entre los niños y desaparece en la vida adulta. Pero el Trastorno por Déficit de Atención es crónico, aunque se pueden mejorar y reducir los síntomas hasta el punto de que no limiten el día a día de quien lo padece. En la infancia, los síntomas suelen aparecer antes de los 7 años, y manifestarse en al menos dos ámbitos de la vida del niño, como en casa y el cole. Entre los adultos, los síntomas cambian ligeramente de escenario. 'Los adultos con TDAH son personas que presentan dificultades en el trabajo, en las relaciones sociales y de pareja. Se trata de personas a las que les cuesta concentrarse, son desorganizadas y tienen dificultad para iniciar y terminar proyectos, debido, sobre todo, a la dificultad que presentan en la gestión del tiempo'. Son personas que, además, suelen mantener relaciones cortas, 'cambian de trabajo  a menudo, tienen poca paciencia y, en ocasiones, pueden perder el control. Además suelen conducir de manera temeraria, y a veces acumulan un alto número de multas y consumo de tóxicos'. 

Los tratamientos
La mejor forma de mejorar el comportamiento de estos niños es llevando a cabo un tratamiento multidisciplinar. La elección de dar más peso a uno u otro dependerá de la evolución del niño: cuanto antes se diagnostique y se trate, menor será la necesidad del uso del fármaco por ejemplo. De hecho, cada vez se avanza más en los diagnósticos y tratamientos de este trastorno: los que ofrecen desde el propio centro innea combinan técnicas clásicas (como los cuestionarios, las entrevistas y la psicoterapia) con otras más innovadoras y centradas en la lectura y estimulación de los impulsos eléctricos que emiten las neuronas. 

'A través de ellas, podemos obtener un mapa de las disfunciones cerebrales del paciente y saber en qué áreas del cerebro se encuentra el problema'. Además del tratamiento farmacológico, llevan a cabo cuatro tipos de tratamientos más: neuroestimulación, basada en la estimulación del área disfuncional del cerebro para la mejora de la atención, la impulsividad y las habilidades sociales; neurofeedback, basado en el entrenamiento cognitivo de la atención y la concentración a través de videojuegos terapéuticos; psicoterapia, con modificación de la conducta a través de la enseñanza de estrategias para saber afrontar situaciones conflictivas, controlar impulsos y desarrollar habilidades sociales; y psicopedagógico, basado en la enseñanza de técnicas de estudio, y estrategias para la organización y planificación a corto, medio y largo plazo.

Los tratamientos no sólo facilitan la vida de los más pequeños: también elevan el rendimiento escolar, mejorando las perspectivas de los peques a largo plazo. 'En el momento en que mejoran la atención y la concentración, la mejoría es clara en todas las esferas. Por ejemplo, en el colegio dos de las áreas que más lo notan son las matemáticas y la comprensión lectora. Ambas son asignaturas que requieren mucha concentración, y cuando ésta se trabaja, las notas también mejoran'.

Fuente: 
http://www.hola.com/ninos/2014111775053/trastorno-deficit-atencion-hiperactividad-sintomas/

Será necesaria una terapia de lenguaje para mi hijo?

El lenguaje es una capacidad que entre otras, denota el nivel de desarrollo infantil, por lo que debe ser observado con el fin de garantizar en el niño su nivel de comunicación y desarrollo integral. Muchos niños presentan dificultades en su desarrollo de lenguaje, una parte de ellos por simple falta de incentivo o personalidad, otros debido a problemas neuronales desde simples hasta complejos como una lesión cerebral, autismo, etc., pero un pronto diagnóstico puede marcar la diferencia para poder solucionar o disminuir el problema.

Si bien es cierto que cada niño es único y tiene su propio ritmo de aprendizaje y desarrollo, éstos deben estar dentro de parámetros “normales” para garantizar que con el tiempo el niño alcance el desarrollo esperado.

Es necesario que los padres observen constantemente a sus hijos para poder evaluar si se necesitará la intervención de un especialista:

1.    Los padres deben informarse sobre los parámetros de un sano desarrollo infantil para poder evaluar a sus propios hijos.

2.    Los padres y personas cercanas deben observar a los niños para comparar su desarrollo con otros niños de la misma edad y/o información que sepan acerca del tema.

3.    La observación constante de padres y personas cercanas al niño deben ser objetivas para determinar si es necesaria la ayuda de un profesional. Muchas veces se cree que el niño no se comunica o no habla o es diferente porque es engreído, o porque cada uno tiene su ritmo de desarrollo

Hay logros en el lenguaje que deben darse como máximo a determinada edad, si el niño no las alcanzara será necesario acudir a un profesional. Muchos padres no toman atención a estos signos y recién toman cartas en el asunto cuando el niño tiene 4 a 5 años al darse cuenta que su hijo no puede socializarse con los demás niños. Se debe llevar a un especialista para realizar una evaluación de presentarse cualquiera de las siguientes características:

·         Un bebé que no establece contacto visual (mirar a la cara) con una persona que le habla y/o que no señala sus objetos de interés, son signos de que algo puede suceder, dada su corta edad se le debe observar constantemente para ver si aparecen otros signos y llevarlo con un especialista.

·         Un niño que no establece contacto visual (mirar a la cara) con la persona que le habla.

·         Hasta los 7 meses el bebé no muestra algún signo de vocalización, sonidos, monosílabos, etc.

·         Hasta los 7 meses de edad no muestra reacción o presenta poca reacción ante la voz humana o sonidos en general.

·         A partir de los 9 meses de edad, el bebé no puede comprender a los demás o tiene dificultad para hacerlo; muchas veces el bebé al no sentirse capaz de hacerlo deja de intentarlo y los padres creen que se trata de un bebé tranquilo o que el bebé se está haciendo el desentendido a sabiendas.

·         Hasta los 18 meses no habla palabras de uso cotidiano.

·         Hasta los 24 meses no dice frases de 2 palabras.

·         A los 24 meses el niño debe poder comunicarse claramente con los demás usando gestos y palabras.

·         Al comenzar a hablar tiene tartamudez.

·         A los 3 años personas que no son cercanas a él no pueden entenderlo o les cuesta mucho entenderlo.

·         A los 4 años no puede decir una oración correctamente.

·         A los 5 años no puede pronunciar bien todos los sonidos del alfabeto.

 

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Fuente: 
http://www.webdelbebe.com/psicologia/sera-necesaria-una-terapia-de-lenguaje-para-mi-hijo.html

8 tareas para hacer de tu hijo un líder

Cultivar el liderazgo en los niños no sólo repercute en su desempeño laboral como adultos, sino que tiene un impacto integral en su calidad de vida. Allí radica la importancia de contar con las herramientas adecuadas para formarlos.

“¿Para qué (ser líder)? Para que seas feliz haciendo lo que más te gusta. Siendo libre de ser el dueño de tu destino y decisiones”, dice Jesús Piña, académico del departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana.

Los expertos consultados coincidieron en que un líder se caracteriza por ser abierto, empático, responsable, consciente de sí mismo y de sus emociones. Gracias a estas cualidades es capaz de ubicarse a la par de las personas, le permite crecer y desarrollarse en todos los ámbitos de su vida.

Pero un líder no es siempre un jefe.  “No es mandar, no es obligar, no es imponer”, mencionó la especialista en Psicología Organizacional y profesora del Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe, Katia Villafuerte.

También existe una idea equivocada acerca del líder como un ser todopoderoso que no siente miedo, que no se enoja o no se entristece ante las circunstancias adversas.

“Eso es un mito, eso no existe”, comentó el consultor y coach de Mesa Consultores, firma especializada en transformación organizacional, Eduardo Lan. “Lo que existe es gente muy capaz de manejar toda esa complejidad humana e incluso, ante eso, es capaz de perseverar y tener éxito”, agregó.

¿Un líder nace o se hace?

En el liderazgo influyen factores genéticos, los rasgos de personalidad, el entorno ambiental y familiar.

Los padres no tienen control sobre los dos primeros, son una huella imposible de modificar, dijo el presidente de la Sociedad Mexicana de Psicología, Alejandro Zalce. Tampoco pueden incidir en lo que pasa en la escuela de sus hijos o en el ambiente sociocultural o político.

El familiar es el ámbito en el que pueden intervenir directamente dado que la capacidad para crear relaciones efectivas sí puede enseñarse. “Es algo que te genera patrones de conducta que después tú simplemente vas a reproducir de forma automática", comentó Katia Villafuerte.

“Al papá o mamá les diría: date permiso de regarla. Intencionalmente ve y equivócate", señaló Jesús Piña, de la Universidad Iberoamericana. “Cuando te equivoques, reconócelo (…). Paradójicamente, mientras más reconoces tus errores y sigues avanzando, lo interesante es que tu figura crece frente a tus hijos”.

Las 8 lecciones para tus hijos

1. Enseña valores y principios… con el ejemplo. Los niños harán aquello que creen que es la mejor manera de agradar y conseguir el reconocimiento de sus papás. El chico tiene que conocer y vivir contigo los valores y principios que deseas inculcarle, de lo contrario, aprenderá sólo “palabritas”, dice Eduardo Lan.

2. Habla con él sobre sus emociones. Ante diversas situaciones, pregúntale qué siente, tanto positivo o negativo, y ayúdale a reconocer sus fortalezas y debilidades. Enséñale que las debilidades son algo natural y representan áreas en las que debe practicar más. Si el niño aprende a identificar y verbalizar sus emociones, podrá relacionarse de forma más sana como adulto.

3. Desarrolla su empatía. Para ayudar al niño a ser empático, evita juzgarlo. La primera regla es separar lo que yo opino, de lo que el chico hizo o dijo; la segunda, hablar con él en primera persona; y la tercera, hacerle una petición. Por ejemplo: “Cuando me aventaste el plato, me hiciste sentir mal y me dolió mucho. Quisiera que me respetaras porque es importante para mí”.

4. Permite que tome decisiones y riesgos. Que elija su ropa o el deporte que quiere practicar. Dale también la oportunidad de que resuelva sus problemas y afronte situaciones adversas. Deja que se atreva y que se equivoque, y si lo hace, confórtalo y anímalo a intentar otra cosa.

5. Dale responsabilidad. Tiene que saber que si no tiene el desempeño requerido en una actividad, eso tiene una consecuencia que debe asumir. Haz un calendario con actividades o actitudes que tiene que cumplir que puedan ser observables como limpiar su cuarto o ser respetuoso. Da un plazo y ofrece una recompensa. Marca sus logros o fallos y cumple con la recompensa o no, según sea el caso. Esto te evitará discutir con el niño sobre su comportamiento y él aprenderá a autorregularse.

6. Evita obsequios muy costosos. Un regalo debe ser acorde con su edad y capacidad para apreciar su valor.

7.  Dile que no, de vez en cuando. Decir 'no' sólo porque sí, es saludable en ocasiones. Una de las lecciones más importantes para un ser humano y particularmente para un líder es saber lidiar con la frustración.

8. Acércalo a diversas experiencias. Que conviva con personas diferentes y en ambientes diferentes. Por ejemplo, con niños de otras nacionalidades o estratos sociales. Cuanto más se evite segregar al infante a grupos específicos, será una persona más abierta en la vida adulta.

Las acciones que los expertos recomiendan para formar líderes desde la infancia representan un reto para los padres, pues deben lidiar con sus propios miedos e inseguridades acerca de la calidad de su paternidad.

 

Fuente: 
http://www.cnnexpansion.com/mi-carrera/2015/02/02/8-tareas-para-hacer-de-tu-hijo-un-lider

Cómo mejorar la falta de atención del niño despistado

Si el profesor de tu hijo sitúa la falta de atención como el origen del bajo rendimiento de tu hijo, es importante que colabores con él para acordar estrategias y desarrollar buenos hábitos que le ayuden a concentrarse. 

Lo primero es definir con precisión el problema. Los niños se desconcentran de muchas maneras y esto nos ayudará a fijar las metas. 

1. No escucha o no lee las instrucciones hasta el final y no sabe lo que se le pide. En este caso, puede que haya acumulado tal retraso en la adquisición de conocimientos que puede necesitar una ayuda extra.

2. Se precipita en resolver la tarea sin plantearse cómo. Le ayudará poner técnicas de estudio en práctica.

3. Sabe resolver la tarea pero se despista y no termina nunca. Hay que averiguar si el niño no tiene algún pequeño problema emocional que le perturbe: nacimiento de un hermano, mudanza, papá en paro, etc.

4. El niño está desmotivado y se aburre en clase. Conviene valorar el origen de la desmotivación y poner remedio: estudiar las relaciones con el profe y los compañeros, darle un apoyo extra en las materias en las que lo necesita, etc. Se deben fijar metas alcanzables y reforzar sus progresos. Aunque el mejor premio para cualquier niño es comprobar la satisfacción de sus padres, los puntos canjeables por pequeños premios pueden ser de ayuda para estimularle en el esfuerzo. 

Ayudas desde casa

Hay varios hábitos fáciles de inculcar en casa y que pueden ayudar al niño.  

A la hora de hacer los deberes:

1. Si a tu hijo le cuesta concentrarse, es importante pedirle ese esfuerzo después de que se haya relajado desgastando energía física. No le pidas hacer los deberes al salir del cole sino después de haber jugado un ratito al aire libre.

2. Acostúmbrale a que repita en voz alta lo que tiene que hacer, como si se diera órdenes a sí mismo. "Tengo que terminar este problema antes de pasar al siguiente. Debo completar esta sumar..."

3. Cuelga papeles con dibujos o mensajes que le recuerden lo que tiene que hacer. 

4. Enséñale a dividir las tareas en pequeños pasos y a evaluar cada uno de ellos. Así, el final le parecerá alcanzable. 

5. Alábale siempre que se muestre más concentrado de lo habitual.

A la hora de jugar:

Hay muchos juegos que favorecen la concentración y la atención. Por ejemplo, los juegos de memory y los juegos de parejasbuscar las diferencias entre dos láminas casi iguales, descubrir un elemento escondido en un dibujo complejo, elegir la respuesta correcta entre varias posibles, hacer una silueta siguiendo puntos numerados, colorear un dibujo construido por espacios numerados, ordenar tarjetas según una secuencia, buscar un objeto siguiendo unas instrucciones o interpretando pistas, etc

 

Fuente: 
http://www.guiadelnino.com/educacion/escuela-infantil-y-colegio/como-mejorar-la-falta-de-atencion-del-nino-despistado

Problemas para pronunciar la R después de los 5 años

A los cinco años la mayoría de los niños ya pronuncian correctamente la letra R. Sin embargo,un 20 por ciento tienen problemas para articular este fonema, una dificultad que tiene un nombre: rotacismo. Lo cierto es que la mayoría de los expertos están de acuerdo en afirmar que no se trata de un problema físico ni psicológico del menor, sino más bien de colocación de la lengua para pronunciar correctamente.

Pese a que no se trata de un problema de gravedad, sí puede ocasionar problemas relacionados con la vergüenza ya que el resto de los niños (y, por desgracia, algunos adultos) son muy dados a burlarse de aquellos que no pueden hablar correctamente. Por ello vale la pena tratar de solucionarlo.

Para corregir la pronunciación de la R es importante reeducar en el proceso de articulación y la respiración a la hora de hablar. Se trata, en definitiva, de aprender a pronunciar explicando cómo modular la boca y la lengua y hacer un sinfín de ejercicios.

Dado que estamos hablando de niños es recomendable que los ejercicios parezcan un juego diario para que no se aburra y lo abandone. También es importante no forzar demasiado al pequeño porque puede terminar causándole más perjuicio que ayuda. Hay muchos ejercicios para trabajar el rotacismo con niños que pueden servirte de ayuda.

Algunos consejos a trabajar son relajar el cuerpo y la lengua con ejercicios de respiración, hacer soplidos controlando el aire en los pulmones, sacar la lengua y llevar la punta a los distintos extremos, chasquear la lengua con el paladar superior, barrer con la lengua todos los dientes, succionar los labios imitando a un pez, ejercer presión con la lengua en las mejillas…

En cualquier caso, el rotacismo o dislalia selectiva del fonema R si ocurre en niños que pasan de los 5 años debe ser consultado a un Fonoaudiologo. Este profesional examinará al niño y lo ayudará a superar el trastorno. Lo primero que hará es examinar al niño para descartar que tenga frenillo, pues podría ser la causa del problema.

De no solventarse el problema, a la larga será más difícil de curar y puede terminar causando baja autoestima, reclusión social, acarrear otros defectos del habla como la tartamudez y predisposición a evitar aquellas palabras que contengan el fonema R y complicando así sus conversaciones.

 

Fuente: 
http://www.elbloginfantil.com/problemas-pronunciar-r-despues-5-anos.html

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