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¿Cómo establecer límites con tus hijos?

 

Marcar normas es clave porque aprenden hasta dónde pueden llegar. Además, les enseña a respetarse a sí mismos y a respetar a los demás.

A los 24 meses comienza lo que se conoce como “los terribles 2 años”. La verdad, no es tan grave, es solo un momento parecido a una pequeña adolescencia en la que su hijo se debate entre dejar de ser un bebé y ser un niño independiente. Su función como padre o madre es acompañarlo en el proceso y siempre marcarle límites claros.

Imagínese que pone a su bebé frente al mar, donde no puede ver el fin, y le dice que ese es el espacio que debe recorrer. Seguramente sentirá miedo, mucho miedo, porque es infinito. En cambio, si lo ubica frente a un pequeño lago en el que ve el principio y el fin, y le dice que ese es el camino que debe seguir, se sentirá capaz y decidido a hacerlo. Ese es el valor de los límites en la educación de sus hijos.

                                                                                     

Tips que le ayudarán en el proceso.

1. Permítanle que se sienta mayor en lo que puede hacer. Déjenlo que se coma sus galletas solo, así se ensucie; es fácil de remediar. Déjenlo que intente ponerse su camiseta; quedará un poco torcida y ustedes la acomodarán cuando él termine, sin reproches y con amor. Invítenlo a que ayude en la casa, eso lo hará sentirse importante; por ejemplo, que guarde el vaso de plástico en la cocina o que escoja una fruta para el almuerzo.

2. Aclárenle que hay cosas que no puede hacer ahora, pero que pronto podrá, tal como ustedes, que no pueden hacerlo todo y a veces necesitan ayuda.

3. Si su hijo tiene una rabieta, no se afanen; díganle que cuando se calme podrán hablar; no lo reprochen, regañen ni griten. Entiendan que tal vez tiene una emoción que lo sobrepasa, que no es tan grande como cree para asumirla y entonces siente rabia. Cuando se calme, denle un abrazo y conversen sobre lo que pasó, pero no cambien de decisión por cuenta de su pataleta. Él debe aprender que esa no es la forma de solucionar sus problemas.

4. Indíquenle con amor lo que debe hacer, con instrucciones claras y no con rodeos: “Recoge el juguete” o “Nos vamos a bañar”.

5. Prepárenlo para los cambios. Avísenle con unos cinco minutos de anticipación lo que van a hacer. Si está jugando y van a comer, díganle que guarde sus juguetes porque es hora de cenar, o cuéntenle que es hora de dormir, que leerán un cuento e irán a la cama.

6. Ayúdenlo a reconocer sus emociones, explíquenle que tal vez sintió rabia porque no le gustó lo que le dijeron, pero que es normal y que, además, él aprenderá a expresar sus emociones.

7. No traten de argumentar con su hijo cuando esté furioso, no servirá de nada y pueden aumentar su ira.

8. Recuerden, ustedes son los adultos y su actitud no puede ser otra pataleta o rabieta. La calma y la firmeza son básicas.

9. No lo hagan sentir culpable ni una mala persona por hacer rabietas; él está creciendo y aprendiendo. Además, con el tema de las pataletas deben ser constantes, pues se repiten y deben manejarlas con calma. Una actitud serena ayudará a que disminuyan.

10. No se afanen si hace pataleta en público, olvídense del qué dirán; piensen primero en su hijo y no cedan a sus caprichos.

11. Los límites también se marcan con rutinas; la vida ordenada le dará seguridad a su bebé.

12. Procuren hablarle de manera positiva. Por ejemplo: “Guarda los juguetes”, en vez de “No dejes desorden”. Que tu diálogo plantee soluciones y no problemas.

 

 

Fuente: 
http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/educacion/ensenar-a-los-ninos-a-respetar-limites/16607964

Uno de cada diez niños sufre un trastorno de aprendizaje

Uno de cada 10 niños sufre algún tipo de trastorno del aprendizaje, ya sea dislexiadéficit de atención e hiperactividad (TDAH), discalculia u otros específicos del lenguaje como algunos de los más comunes.

Así han coincidido en destacarlo expertos reunidos en las primeras Jornadas Moisès Broggi de Atención Centrada en la Persona sobre 'Trastornos del Aprendizaje y fracaso escolar', organizadas por la Fundación Letamendi-Forns con la colaboración de la Unidad de Trastornos del Aprendizaje Escolar del Hospital de Sant Joan de Déu.

Los trastornos del aprendizaje están directamente relacionados con el fracaso escolar o con el abandono escolar precoz, y algunas de las consecuencias de no abordar correctamente estos trastornos podrían ser la limitación de la igualdad de oportunidades socio-laborales, problemas en el desarrollo personal de los niños, problemas de salud o precariedad económica en la vida adulta.

El pediatra y responsable del Equipo Territorial de Pediatría Alt Penedès-Garraf del Institut Català de Salut (ICS), Vicente Morales, ha explicado que estos trastornos "no son una sentencia hacia un futuro fracaso", si se lleva a cabo una detección precoz, aprendizaje adaptado y un buen apoyo socio-familiar.

De esta forma, "los niños pueden mejorar su rendimiento académico y acceder a una formación post-obligatoria y, en muchos casos, también universitaria", ha añadido.

Los trastornos del aprendizaje son alteraciones del desarrollo neurológico que condicionan que un niño con una inteligencia normal tenga dificultad en uno o más aprendizajes.

Afectan a un 10-15% de la población en edad escolar y tienen un componente genético en el que pueden confluir otras patologías adquiridas, según ha explicado la neuropediatra del Servicio de Neurología del Hospital Sant Joan de Déu y Coordinadora de la Unidad de Trastornos del Aprendizaje Escolar, Anna Sans.

Fuente: 
http://www.elperiodico.com/es/noticias/educacion/uno-cada-ninos-sufre-trastorno-aprendizaje-4230413

Momentos claves en el aprendizaje de los niños.

Silvia Morales, psicóloga de la Clínica Materno Infantil de Colsubsidio y magíster en terapia familiar y salud mental perinatal, indica que el primer espacio donde se genera el aprendizaje es en el núcleo familiar, tanto en lo emocional como en lo social y en lo académico.

Para que todo eso se genere de forma constructiva, se debe producir una serie de requerimientos en la manera cómo van a criar en cada una de las etapas del desarrollo. La psicóloga cita a Rosa Jove, quien, en su libro La crianza feliz, habla de 4 periodos importantes en el aprendizaje infantil.

1. Hábitat preservado: se da entre 0 y 6 meses. Hace referencia a la manera como los padres propician un ambiente seguro para el bebé, similar al vientre materno, para que la adaptación al entorno extrauterino no sea agresiva. En esta etapa también es importante saber que el cerebro, en el momento del nacimiento, cuenta con toda su estructura anatómica, pero con pocas conexiones neuronales. Es a partir de los estímulos como percibe en sus primeros años de vida que se programa y se da la con

strucción de su tejido nervioso; si un niño se siente atendido, satisfecho y estimulado en un ambiente propicio para generar estas conexiones, el resultado será un niño que se siente valorado y, en la adultez, un ser humano fuerte, capaz y con una autoestima alta.

2. Del tiempo respetado: comprende entre los 7 y los 24 meses. Etapa en que los niños necesitan que se respete su tiempo para adquirir logros, pues de lo contrario pueden generar ansiedad; si la grabación de esos momentos se da de manera forzada, se genera sufrimiento y deja una huella negativa para la vida. Para respetar este tiempo, los padres deben estar alerta a las señales que indicarán que el niño se siente preparado para la alimentación complementaria, la marcha, la superación de la angustia de separación y el control de esfínteres.

3. De la comprensión: se da de los 2 a los 4 años. En este momento los niños desarrollan el razonamiento, el lenguaje y el pensamiento. Se les debe dar a entender que son comprendidos, aunque muchos padres no estén de acuerdo con las pataletas de la edad. Los pequeños desarrollan la capacidad de evocar recuerdos.

4. De la distancia emocional asimilable: se desarrolla entre los 4 y los 6 años. En esta etapa sobresale el miedo de muchos niños a enfrentarse por primera vez a una situación, y se ponen a prueba todos los aprendizajes anteriores. Los infantes se atreven a separarse de su hogar, inician sus primeras presentaciones artísticas y culturales. Para esto, los padres deben reconocer lo que puede soportar el niño, fortaleciendo sus habilidades.

 

Fuente: 
http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/salud/claves-en-el-aprendizaje-de-los-ninos/16383781

Hacerle los deberes no es ayudarle

Implicarse no puede significar hacerle los deberes al alumno. “El padre se tiene que poner en la posición del entrenador. Un entrenador tiene dos funciones fundamentales: organizar y asesorar con el objetivo de mejorar el rendimiento”

¿Es necesario? ¿Perjudica a su autonomía? “Los padres y, sobre todo, las madres de todos los estratos sociales dedican varias horas diarias a ayudar a sus hijos con los deberes o a vigilar que los hagan. Y esta realidad contrasta con el extendido y falso discurso de que el fracaso escolar se debe a que los padres no se preocupan por la educación de sus hijos”, sostiene Enrique Martín Criado, profesor de Sociología en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. El 80% de los estudiantes de primaria reciben ayuda y el 45% de los de secundaria, según la Encuesta sobre los hábitos de estudio de los niños españoles de TNS Demoscopia.

“Los padres empezaron a involucrase hace más de una década. No solo por las medidas de conciliación familiar, también porque los padres de ahora tienen al menos estudios medios, algo de lo que no disfrutaron las generaciones anteriores”, explica la pedagoga Maite Rodríguez Estévez, que imparte cursos para educadores y terapeutas. “Eso ha hecho que la relación padre-hijo se escolarice. Lo que importa son los resultados académicos. Todo gira alrededor de esa necesidad y se ha olvidado el inculcar valores, el juego, la responsabilidad... No hay tiempo para otras cosas en las horas que pasan juntos”.

“Las tareas deben entenderse como un compromiso que el alumno debe adquirir, pero sin precisar de la orientación constante de otra persona”, recalca el equipo pedagógico del Liceo Francés de Madrid. En otras palabras, codos sin nadie en la silla de al lado.

“Hacer los deberes con él genera dependencia y si el niño tiene dificultades refuerza la idea de que no es capaz de hacerlo él solo”, enfatiza Rodríguez Estévez, que coordina la página www.preparadosparaaprender.com. “En Finlandia apuestan por el aprendizaje cooperativo y los deberes en casa son individualizados, para ampliar o investigar conocimiento. Si un niño va mal en lectura hace una actividad que tenga que ver con eso. Si va mal en matemáticas, problemas...”.

“Pero hay muchas diferencias en la posibilidad que tienen las familias de ayudar escolarmente a los hijos. Los padres que tienen menor nivel de estudios solo pueden en los cursos inferiores de primaria. Más allá, están perdidos. Y si intentan socorrer explicándoles conceptos que ellos no aprendieron bien, pueden incluso empeorar las cosas”, alerta Martín Criado, que trabaja en estos momentos en un estudio sobre maternidad y clase obrera. Pregunta a las mujeres encuestadas por su rutina y las madres le explican que dedican una o dos horas (dependiendo del curso) al día a ayudar a sus hijos con las tareas escolares.

Fuente: 
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/01/17/actualidad/1358445608_550169.html

El contacto con los idiomas durante los tres primeros años de edad

Los niños que asimilan un idioma nuevo a los tres años procesan de forma más eficiente y competente cada lengua extra que aprenden

Durante mucho tiempo se ha sugerido que las experiencias de los primeros años de vida afectan fuertemente al desarrollo posterior. Pueden ser acontecimientos emocionales que dejan huella pero también experiencias relacionadas con el lenguaje. Un nuevo estudio de la Universidad McGill y el Instituto Neurológico de Montreal ha demostrado que incluso una exposición muy temprana y breve a la lengua materna influye en cómo el cerebro procesa sonidos de un segundo idioma más adelante. Así la primera lengua no se vuelva a hablar nunca más. 

La conclusión a la que han llegado los investigadores es que si un niño chino es adoptado por una familia francesa a los tres años, y a partir de entonces deja de lado su lengua materna, tendrá un desarrollo neurológico distinto y procesará los sonidos de otros idiomas de manera diferente a un niño que siempre haya hablado francés. "Esa primera lengua "olvidada" influye en lo que pasa en tu cerebro ahora, cuando hablas cualquier otro idioma", explica Lara Pierce, una de las autoras del estudio.

Durante las pruebas, los niños franceses y los adoptados activaron las mismas zonas cerebrales de procesamiento del lenguaje. Los segundos, además, utilizaron áreas adicionales relacionadas con la memoria de trabajo y auditiva y la atención general. "Estos resultados sugieren que las diferencias de aprendizaje que experimentaron en sus primeros tres años de vida afectan a sus patrones cerebrales de activación años más tarde", cuenta Pierce.

Los niños chinos que fueron adoptados por familias francesas utilizan más las áreas cerebrales implicadas en tareas de memoria no verbal. También las de la atención y los procesos de control cognitivo, lo que implica que los niños adoptados tienen un procesamiento más eficiente y competente en el aprendizaje de una lengua extra más allá del francés. Según los investigadores, esto demuestra la "extraordinaria flexibilidad" del cerebro para adaptarse a nuevas circunstancias ambientales y la utilización de sistemas alternativos para nuevos aprendizajes si los sistemas iniciales no están disponibles.

Fuente: 
http://cultura.elpais.com/cultura/2016/01/14/actualidad/1452785196_563734.html

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