Noticias

Vacaciones escolares: El tiempo libre de los niños ¿es buen tiempo para estudiar?

Algunos expertos pedagogos defienden que en vacaciones los niños desaprenden y deberían seguir estudiando

Faltan unas pocas semanas para que comiencen las vacaciones escolares. Quedan por delante algo más de dos meses en los que los más pequeños de la casa van a tener una gran cantidad de tiempo libre.

Las vacaciones es tiempo de jugar y divertirse, de estar más tiempo con la familia, de conocer sitios nuevos y/o de volver a disfrutar del pueblo pero ¿son las vacaciones tiempo para estudiar?

Cada vez son más los expertos que defienden que durante los meses de vacaciones los niños “desaprenden” y pierden sus hábitos de estudio. Por eso cada vez más pedagogos recomiendan que durante las vacaciones también se dedique un tiempo al aprendizaje.

Las vacaciones es tiempo de descansar y desconectar de la rutina, también para los niños. Por eso las actividades de aprendizaje deben realizarse de una forma más dinámica y atractiva, menos escolar.

No se trata de sentar a los niños delante de un libro y que estudien como si estuvieran en el colegio, sino de alimentar el hambre por el aprendizaje a través de otro tipo de actividades. Durante las vacaciones podemos aprovechar para visitar con los niños algunos museos, y tenemos mucho donde elegir, desde grandes pinacotecas en las que pueden descubrir la belleza del arte, hasta museos arqueológicos en los que pueden aprender más sobre la historia del ser humano.

Un paseo en plena naturaleza también puede ser un buen momento para aprender más sobre el cuidado del medio ambiente o los diferentes hábitats y los animales que podemos encontrar en ellos.

Estas actividades más lúdicas pueden complementarse con actividades más académicas a través de los típicos cuadernos de vacaciones, pero sin dedicarles más de 30 minutos o una hora al día.

La idea es mantener el cerebro activo y que siga aprendiendo, de esta forma para cuando vuelvan al colegio los niños ya no tendrán tanta pereza al volver a entrar en la rutina de tener que aprender cosas nuevas. 

Fuente: 
http://kolchoniablog.com/vacaciones-escolares/

Aprender a leer: primeras lecturas infantiles

A partir de los tres años los niños se interesan por los cuentos y pueden aprender a leer con estímulos apropiados.

Pero lo importante es que ayudes a tu hijo a descubrir el placer de la lectura por sí mismo.

 

Aprender a leer: primeras lecturas infantiles

A partir de los tres años los niños se interesan por las historias y los cuentos y pueden aprender a leer si reciben los estímulos apropiados. Pero lo más importante en este proceso es conseguir que aprecien la lectura, que descubran el placer de leer por voluntad propia. Si tu hijo se siente obligado a leer, acabará por asociar la lectura a algo forzoso; así, si por haber logrado que lea a los cuatro años, el pequeño aborrece la lectura, no habrá resultado un gran aprendizaje, puesto que en el futuro siempre será para él una actividad tediosa que intentará esquivar. Por lo tanto, recuerda que lo más importante no es lo rápido que aprenda, sino que le guste leer.

¿A qué edad empiezan a leer los niños?

En el segundo ciclo de Educación Infantil –que en España abarca de los tres a los seis años– los niños se acercan significativamente a la lecto-escritura, y empiezan a interesarse por los cuentos y los libros, ya que encuentran agradable y motivadora esta nueva actividad. En algunos casos, incluso aprenden a leer a estas edades, aunque por lo general este aprendizaje no se imparte en las escuelas hasta la etapa de Educación Primaria (a partir de los seis años).

El hecho de que un niño aprenda antes o después a leer depende de que reciba una correcta estimulación; si se trabaja con él adecuadamente podrá acelerar este proceso, es decir, podemos adelantar significativamente su aprendizaje si dedicamos tiempo a enseñarle. Con tres años ya puede ir entendiendo palabras escritas, y con cuatro puede leer si nos esforzamos para que lo consiga trabajando con diferentes procedimientos, como el método Doman.

Lo más habitual, sin embargo, es que este aprendizaje siga unos pasos concretos, que como hemos explicado se pueden adelantar, pero que suelen ser el estándar de aprendizaje normal:

·         Alrededor de los dos años ya muestran interés por los dibujos de los cuentos y por escuchar sus historias.

·         A los tres años se observa en ellos un mayor interés por la literatura infantil, puesto que son capaces de captar el sentido y significado de las narraciones adaptadas a su corta edad.               Además, el contacto continuado con los cuentos en la escuela les resulta estimulante.

·         Con cuatro años ya han comenzado a trabajar la lecto-escritura en los centros educativos, y se evidencia su interés creciente por leer y entender ese “lenguaje adulto”.

·         Con cinco años y con la estimulación adecuada, tanto en el colegio como en casa, los niños están plenamente capacitados para aprender a leer. Sin embargo, no debes preocuparte si a                esta edad tu hijo todavía no lee, porque en su desarrollo final no se apreciará ninguna diferencia por haber aprendido a leer a los seis años en vez de a los cinco.

Fuente: 
http://www.webconsultas.com/bebes-y-ninos/educacion-infantil/aprender-leer-primeras-lecturas-infantiles-11112

Ayúdalos a desarrollarse en cada etapa

Estimulación Temprana 

La estimulación temprana en los niños es un conjunto de técnicas y actividades que se emplea en niños desde su nacimiento hasta los seis años, con el objetivo de desarrollar al máximo sus capacidades cognitivas, físicas y psíquicas, que permite también, evitar estados no deseados en el desarrollo y ayudar a los padres, con eficacia y autonomía, en el cuidado y desarrollo del infante.

Yahaira Wagner Alvarado, experta en estimulación temprana, indicó que una de las principales preguntas de los padres cuando traen por primera vez a un hijo es ¿Qué hacer en cada etapa del desarrollo? Es por ello que la especialista señala que los papás deben saber que la mejor guía para el desarrollo de su hijo es el que se da de la cabeza a los pies.

Recomendación según etapa

  • 0 a 3 meses

Los bebés se van desarrollando de la cabeza a los hombros. “Lo importante de trabajar en esta etapa es visión, audición, lenguaje”, dijo la doctora.
En este caso se recomienda que los juguetes ideales para ellos sean de texturas y en color blanco y negro. En cuanto a la forma del juguete, pueden ser redondos y cuadrados.

  • 3 a 6 meses

La doctora asegura que el juego perfecto para el niño es aquel que pueda manipular, porque ya tiene un poco más de destreza en el área de su tronco y manos. Ella sugiere que sean juegos de encestar, colocar algo dentro o de agarrar.
En cuanto a colores, lo aconsejable es buscar rojo, azul, amarillo y verde. 

 

  • Cuando cumple los seis meses

los juegos de ensayo y error son lo mejor, estos son los que si no los haces bien no habrá una reacción. Como por ejemplo: encestar o tocar un botón para que el animal haga un sonido.

  • De 6 meses en adelante

Para los que empiezan a ponerse de pie solitos, son perfectas las mesas didácticas con un montón de actividades que estimulan al bebé con botones, manecillas, luces y sonidos. Asimismo, para los que empiezan a dar sus primeros pasos antes de cumplir el año, los correpasillos les ayudan a mantener el equilibrio y les sirven de apoyo en esta etapa.

Fuente: 
http://www.critica.com.pa/viva/ayudalos-desarrollarse-en-cada-etapa-393642

Crianza bilingüe, opción o necesidad.

Un niño es bilingüe cuando entiende y se comunica perfectamente y con soltura en dos idiomas diferentes y es capaz de desenvolverse con ellos, aunque tenga acento, y a pesar de que su dominio de una de las lenguas sea mayor. En nuestra sociedad, cada vez son más las familias que eligen criar a sus hijos con el objetivo de que sean bilingües. En ocasiones la crianza bilingüe es una opción y, en otras, una necesidad. Si queremos llevarla a cabo con éxito, lo mejor es empezar con ella desde el nacimiento del niño. En este artículo te explicamos cómo conseguirlo.

Crianza bilingüe, ¿por qué se elige?

La crianza bilingüe de los niños se puede elegir por distintos motivos. Normalmente, una familia se orienta hacia este tipo de educación cuando:

  • Los padres tienen dos idiomas diferentes y desean que sus descendientes hablen ambas lenguas con el fin de asegurar una comunicación óptima con las dos familias y que sus hijos conozcan bien ambas culturas.
  • Son niños de una familia inmigrante, procedente de otro país diferente y con una lengua distinta. En este caso necesitan aprender la lengua del país de acogida para facilitar la integración en él. Pero también es aconsejable que los menores no pierdan el contacto con sus raíces, por lo que lo ideal es que los padres, aunque lleven muchos años viviendo en el país de acogida y hablen perfectamente el idioma, también enseñen a sus hijos a comunicarse correctamente en la lengua de sus antepasados.
  •   Se reside en comunidades o países bilingües o plurilingües, como en el caso de Cataluña o Suiza.
  •  Los padres son monolingües y lo eligen como una opción porque consideran que beneficia a su hijo, que va a dominar de este modo dos idiomas diferentes con todas las ventajas que conlleva, como veremos más adelante.

En definitiva, se opta por la crianza bilingüe con el objetivo de asegurar la herencia cultural y la comunicación lingüística en familia bilingüe, y de beneficiarse de las ventajas implícitas que ello puede conllevar, tanto en la formación como persona como en el ámbito académico y profesional.

 

Fuente: 
http://www.webconsultas.com/bebes-y-ninos/educacion-infantil/la-crianza-bilinguee-opcion-o-necesidad-8378

¿Cómo inculcar hábitos de estudio en los niños?

Te explicamos cómo y cuándo inculcar unos buenos hábitos de estudio en los niños, que permitirán a tu hijo optimizar su tiempo y esfuerzo, y contribuirán a que su rendimiento académico mejore progresivamente.

Cómo inculcar hábitos de estudio en los niños

Para la mayoría de las personas el factor determinante para tener éxito académico es el nivel de inteligencia que cada uno tiene. Si bien es cierto que no se puede negar que es un hecho muy importante, no podemos obviar uno más significativo aún: los hábitos de estudio.

Se considera hábitos de estudio el tiempo que dedicamos a estudiar y lo que el estudio comporta en sí; es decir, no se trata sólo del tiempo o el esfuerzo que destinemos al ejercicio de memorización, sino el que empleamos en desarrollar todo el trabajo previo y posterior (resúmenes, esquemas, lecturas…). Además de la variable tiempo, debemos controlar la calidad del trabajo que se realiza en ese tiempo, y el ambiente en el que se desarrolla.

¿A qué edad hay que inculcar hábitos de estudio en los niños?

Los hábitos de estudio son adecuados, e incluso necesarios, durante toda la vida académica de una persona, ya que la dificultad de las tareas se incrementa con el paso de los años, y es conveniente haber cimentado desde pequeños una buena ética de trabajo y de esfuerzo. Si nos paramos a pensar en los peques que empiezan el colegio con tres años, podemos plantearnos qué tienen que estudiar a esa edad para necesitar estos hábitos. Pues bien, puede que los colores, la grafía, los números o las vocales ya los conozcan y no requieran un trabajo extra fuera del aula, pero sigue siendo ideal que en casa se sienten todas las tardes con sus padres y repasen lo que han visto ese día en clase, que les dejen pintar libremente en un cuaderno o, mejor aún, que les lean un cuento.

El objetivo principal no es conseguir que adquieran muchos más conocimientos (en lo referente a los hábitos de estudio en esta edad eso es secundario), de lo que realmente se trata es de que desde pequeños entiendan que fuera del colegio hay que seguir haciendo cosas de clase, y que no hay dos mundos tan diferentes en donde en uno se estudia y en el otro no. A esta edad puede que aún no vayan a la escuela, pero aun así se les deben inculcar unos buenos hábitos de estudio, puesto que después en las aulas se aprecia la gran diferencia que existe entre los alumnos que llevan tiempo trabajando en sus casas y los que se introducen en el sistema educativo a los seis años sin ninguna preparación previa.

Estas diferencias son subsanables y, de hecho, se pueden asumir al inicio, pero requieren un trabajo mucho mayor para docentes y padres si se desea que estos niños no vayan por detrás de sus compañeros desde tan temprana edad. Por eso, acostumbrar a los pequeños a tener unos buenos hábitos de estudio permitirá que, aunque sufran un retraso académico, puedan ponerse más fácilmente al nivel de sus compañeros.

A medida que nuestros hijos van haciéndose mayores las exigencias educativas crecen progresivamente con ellos y, por tanto, tener unas pautas adecuadas de estudio cobra cada vez más importancia.

Fuente: 
http://www.webconsultas.com/bebes-y-ninos/educacion-infantil/como-inculcar-habitos-de-estudio-en-los-ninos-12394

Páginas