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La depresión y el estrés en la fisioterapia.

Las necesidades por obtener una vida llena de satisfacciones económicas para la familia, anteponiendo la salud mental, emocional y física de las personas en todos los niveles socioeconómicos. Tienen efectos secundarios que se manifiestan en los individuos como enfermedades llamadas estres y depresión, ambas son padecimientos que engloban varias situaciones entre ellas el exceso de trabajo y las presiones vinculadas con la rutina laboral extralimitada, problemas en casa, el ambiente acuciante en el transporte y la circulación en las calles saturadas de vehículos en las grandes ciudades, el contexto complicado para moverse en lugares saturados de personas y ruidos excesivos, se convierten en detonantes para el estrés y posteriormente una alteración de tipo depresiva de mayor importancia que incluso puede llevar a la muerte.

La depresión es una complicación de salud a nivel mundial, la Organización Mundial de Salud (OMS) ha señalado que en el siglo actual, el 20 por ciento de las personas en todos los países serán victimas de un trastorno depresivo que las incapacite durante un periodo de tiempo relativamente importante. El estrés es un síntoma indicativo en algunas circunstancias de una depresión en ciernes y también puede ser la causa que produzca el desenlace de la enfermedad.

Otros datos asociados depresión

la depresion se presenta en diferentes niveles y en funcion de estos las personas se recuperan los tratamientos que son aplicados pueden variar con sesiones de psicoterapia hasta medicamentos psiquiátricos durante dos a cincos años, incluso de por vida como un método de mantenimiento, dependiendo del estudio clínico que haga el médico psiquiatra.

Por otra parte, el estrés es un mecanismo de defensa del organismo, que se presenta de forma natural en los seres vivos y hasta ciertos niveles es saludable porque mantiene a las personas y animales reactivos ó alertas con lo que sucede en el entorno, sin embargo, mantenerse constantemente en estas condiciones termina dañando el organismo llevándolo a condiciones extremas de agotamiento físico y emocional que desembocan en la depresión.

 

 

Fuente: 
fisiostar.com

si tu hijo sufre de estres ,te decimos la mejor forma de ayudarlo a que lo elimine.

El estrés en los niños se puede presentar con dolores no identificables, mal humor, cansancio, desinterés y violencia, por ello debes poner atención a los síntomas que presenta y pensar el motivo que lleva a niños y adolescentes a estar ansiosos, cansados e irritables.

Quizá los adultos les pedimos demasiado, pues en ocasiones muchos padres y docentes exigen mucho a los niños y no todos pueden dar este rendimiento, es aquí cuando surge la duda en los pequeños de que si deben hacerlo o tienen derecho a ser niños y tener  tiempo para no hacer nada o jugar y estar con sus amigos.

Desde la década de los 80's la edad de un infante con estrés ha bajado notablemente, en tanto sube la exigencia de herramientas que se debe tener para ser exitoso.. Actualmente los chicos deben estudiar idiomas, computación, pintura, música, hacer deportes,  lucir bien, obtener buenas notas y no fracasar en ninguna de esas actividades, estas situaciones traen como resultados chicos de 8 ó 9 años estresados y angustiados porque "no pueden con todo". 

En general más que el placer de los niños o jóvenes es la expectativa de los padres la que hay que cumplir. Esta situación se da en todos los estratos sociales y es un problema que no existía  antes.

Hay varias causas del estrés infantil y la angustia que provoca:

  • La sociedad cada día más competitiva.
  • Padres y docentes que sienten que tiene que exigirle para que esté preparado para competir.
  • La dificultad para poder expresar lo que sienten.

¿Qué hacer?

  • Liberarlos de cargas.
  • Preguntar cómo se sienten y escucharlos.
  • Estar atentos, observarlos, tanto padres como docentes.
  • Detectar los cambios y averiguar qué pasa en la casa o en el colegio.
  • Aunar criterios de  la familia con la escuela para ayudarlo.
  • Dejarle algo de tiempo libre para que haga lo que quiera aunque no haga NADA.
  • Jugar con ellos unos momentos al día. Compartir en familia.
  • Darles sólo la información acorde a su edad y no cargarlos con problemas familiares que no pueden resolver.
  • Intentar alejarlos de la idea de que en  todo debe ser exitoso.
  • Dejarlo pintar o escuchar música, jugar con amigos.
  • Poner límites al uso de la T.V. y la computadora.

El estrés es una respuesta frente a situaciones que  provocan miedo o agotamiento, estas respuestas a veces no pueden ponerse en palabras y las da el cuerpo con síntomas como los que mencionamos. 

Por eso es importante evaluar a la familia, la escuela, todo lo que rodea al niño para ver qué provoca esta situación y cómo se lo puede ayudar.  Ver si hay padres muy exigentes, o docentes que trabajan muy rápido y no dan tiempo a los más lentos, si hay competencia entre hermanos y entonces trabajar con esa realidad orientando a los padres y docentes a aceptar que los adultos también necesitan cambiar algunas veces de actitud.

Estas exigencias son culturales de la época y hay que pensar que un hijo exitoso es grato pero lo mejor  ha sido siempre  tener un hijo feliz.

Fuente: 
vidayfamilia.univision.com

Siete juegos para estimular el habla del bebé

Del balbuceo a las palabras. Este es el primer camino por el lenguaje que recorre el bebé. Comienza cuando emite sus primeros fonemas, alrededor de los siete o nueve meses. Cuando cumple los 12 o 15 meses, ya suele ser capaz de denominar algo por su nombre. A partir de entonces, y hasta que alcanza los cinco años, el pequeño desarrolla su capacidad lingüística. Amplía poco a poco su vocabulario y aprende a construir frases completas. El niño aprende a hablar.Este aprendizaje se produce de forma natural, pero adaptado al ritmo y características de cada menor. Sin embargo, sí hay juegos y actividades con las que se puede apoyar el habla del bebé. "La actitud de los padres no debe ser pasiva",  que sostiene que el medio que rodea al niño tiene un papel muy relevante en su desarrollo del habla. "Desde las primeras edades, el entrenamiento auditivo es la base para el correcto desarrollo de la comunicación oral", apunta, por su parte, Margarita Gil, directora de un gabinete de aprendizaje y lenguaje.A continuación se explican algunos juegos para apoyar a los pequeños en su aprendizaje del habla que recomienda esta especialista.

 

 4  juegos de sonidos para aprender a hablar.

Los juegos si son divertidos para los niños pero, además, le pueden ayudar a aprender a hablar.

El traductor de sonidos

Un buen ejercicio para que el pequeño aprenda a discriminar los sonidos y los relacione con el lenguaje es hacer de traductor de sonidos. Para ello, el adulto debe traducir con la palabra correspondiente los sonidos y ruidos cotidianos que se producen de forma habitual, como el timbre de la puerta, la lavadora o el teléfono. También se pueden utilizar los de la calle: una sirena, pitidos, un perro o coches. Y los de la naturaleza un pájaro, el viento, la lluvia, etc.

¿Dónde estoy?

Con este juego se puede enseñar a los más pequeños a localizar el origen del sonido. El adulto se puede ocultar en distintas partes de la casa y emitir un sonido desde su escondite. También se puede hacer esta actividad con la ayuda de un juguete sonoro.

¡Saca la lengua!

Una buena idea para trabajar la motricidad labiolingual es decirle al pequeño que su cara es una casita, en la que los ojos son ventanas, la nariz el timbre, la boca la puerta y la lengua un amigo que está dentro de ella. 

Este juego permite entrenar los movimientos. Para ello, hay que pedir al niño que llame al timbre, abra la puerta y que deje salir (y volver a entrar después) a su amigo para dar un paseo.

Vamos a soplar

Para aprender a articular bien las palabras, el niño debe ejercitar la respiración y también aprender a acompasar el ritmo de la misma. Un buen ejercicio para ello es jugar a hinchar globos. 

Otra propuesta es colocar pequeñas bolitas de papel o de algodón sobre una superficie lisa y soplar sobre ellas para lograr que lleguen las primeras a la meta.

3  juegos para ampliar y reforzar el vocabulario del niño.

Cuando el pequeño ya ha aprendido a expresar sus primeras palabras, se puede estimular y reforzar su vocabulario. Para ello existen otros juegos útiles, que le permiten, además, entender el significado.

Estas son algunas propuestas:

¿Qué hay ahí?

Un cuento con ilustraciones para niños, una lámina o una revista servirán para ayudar al pequeño a ampliar el vocabulario. El juego consiste en contemplar juntos las imágenes y pedirle que señale y enuncie lo que ve en ellas. Cuando no sepa el nombre de alguna de las cosas que observa, el adulto debe decirle qué es y hacerle una breve descripción.

El tren de las palabras

"Llevo un vagón de... (fruta, animales, colores, etc)". A partir de esta frase el niño y el adulto empiezan a llenar el tren con palabras de la familia elegida. El adulto puede incorporar las menos usuales para que el pequeño pueda participar de forma activa en el juego, a la vez que aprende nuevas palabras.

Veo, veo

Este clásico juego enseña al niño a describir cosas y le ayuda a desarrollar vocabulario. El menor (o el adulto) elige un objeto que esté a la vista y comienza a dar pistas, entre ellas, su color, la letra por la que empieza o su situación. El turno termina cuando el otro jugador adivina qué es.

Consejos para no frenar el habla del niño

  • Dejarle hablar. No interrumpir al niño cuando quiere expresarse para corregirle, ni terminar las frases por él para acelerar la conversación.
  • Aprovechar cualquier ocasión para introducir más vocabulario, explicarle las palabras nuevas y su significado.
  • Leer con el pequeño cada día y dejarle participar de forma activa en la lectura. Hay que responder a sus preguntas sobre ella.
  • No corregirle cuando articule mal una palabra. Es mejor introducir el término de forma correcta de nuevo en la conversación.
  • Los padres son el principal modelo lingüístico para el niño. Por eso hay que cuidar el propio vocabulario y evitar utilizar un lenguaje infantilizado con el pequeño.

 

Fuente: 
www.consumer.es

Cuando y como empieza a gatear tu bebe?

Para lograr el gateo, el pequeño deberá aprender a controlar su equilibrio, a coordinar sus manos y pies, y a fortalecer los músculos de sus piernas para, más adelante aprender a caminar.No debes preocuparte si tu bebe no gatea de forma convencional en esta etapa, ya que algunos pequeños desarrollan sus propias tecnicas de gateo: desplazarse sentado, doblando las piernas para deslizar las nalgas, deslizando su barriguita con la ayuda de sus extremidades, etc.

Antes de empezar a gatear el bebé debe haber aprendido a sentarse sin apoyo. Debe mantener la cabeza erguida para ver a su alrededor, y fortalecer los músculos de brazos, piernas y espalda, que son los que le permitirán ponerse de cuatro patas. El pequeño va aprendiendo de forma gradual a pasar de la posición de sentado a la de gateo. En general, cuando los bebés tienen el añito ya gatean perfectamente. Entonces, lo único que les queda es aprender a caminar. Es algo que aprenden de forma progresiva y que cada niño desarrolla en un momento determinado (algunos empiezan a andar antes que otros).

Como estimular a tu bebe:

La mejor forma de estimular al niño a gatear es colocar sus juguetes preferidos enfrente y alejados de él para que los busque. También puedes colocar pequeños obstáculos a su paso, como almohadas, para que él solo descubra como esquivarlos. Evita dejarlo solo, ya que podría necesitar tu ayuda.

Asegúrate de elegir un lugar libre de peligros para que gatee libremente. Debes prestar mucha atención si hay escaleras cerca y cubrir enchufes donde puede poner sus deditos. También debes vigilar con las plantas, las puertas, las ventanas abiertas y todos aquellos objetos a su alcance que puedan ser peligrosos para el pequeño.

Cuandodeberia preocuparme?

Cada niño desarrolla sus habilidades en tiempos diferentes, pero si tu pequeño no muestra signos de movilidad a los seis meses (como darse la vuelta o apoyarse sobre sus antebrazos), debes consultarlo con el pediatra.
Fuente: 
mibebeyyo.com

¿A qué edad crees que debes comenzar a leerle a tu hijo?

Según las nuevas pautas de la American Academy of Pediatrics (AAP), los padres deben comenzar a leerles a sus hijos desde sus primeros días de vida.

¿Te sorprende? Resulta que los padres profesionales de alto ingreso les leen más a sus hijos a temprana edad que los padres de menos recursos económicos. Una encuesta del gobierno halló que el 60 por ciento de las familias de cuatro personas que tienen un ingreso anual de al menos $2'.500.000 les leen a sus hijos todos los días desde el nacimiento hasta los 5 años de edad, en comparación con un tercio de las familias que viven por debajo del umbral de la pobreza: un ingreso de $616000 o menos por cuatro personas.

Esto es fundamental porque los niños a quienes se les leen todos los días desde la infancia tienen una ventaja a la hora de comenzar la escuela. “A los 4 años de edad, los niños de familias de bajos recursos económicos generalmente han escuchado 30 millones de palabras menos que los niños de familias más acomodadas. Treinta millones. Como escuchan menos palabras, saben menos palabras. Por eso empiezan la escuela con vocabularios más pequeños y luchan por ponerse al día”, dice la ex Secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton en un comunicado de prensa.

Pero lo que es nuevo y realmente sorprendente es que estudios recientes han hallado que la disparidad educacional empieza a notarse aún mucho antes: a los 18 meses de edad y es por eso que ahora la AAP quiere que los pediatras les recomiendan a todos los padres que les lean a sus hijos desde la infancia para así cerrar la brecha de aprendizaje.

Pero no es la única razón. Hacer hincapié en la lectura de libros es sumamente importante durante estos tiempos en que familias de todos los niveles económicos están poniendo pantallas en las manos de sus hijos (aunque la AAP recomienda esperar hasta los 2 años), de modo que están aprendiendo a tocar la pantalla de un iPhone o iPad antes de aprender a pasar la página de un libro.

 

Fuente: 
serpadre.com

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